ESCUELAS LITERARIAS
Primera parte
Así como
las modas cambian, se repiten y se combinan, las tendencias literarias nacen,
evolucionan, se transforman y se renuevan según los tiempos y las
circunstancias. Siempre hubo poesías, relatos de historias, diálogos, etc., lo
que cambia es la manera en que se expresan. Así surgen lo que llamamos escuelas
literarias. A continuación, estudiaremos las características fundamentales de
las principales.
Principales
escuelas
Para
estudiar mejor las escuelas literarias, las dividiremos en dos grandes grupos: la
escuela clásica o apolínea y la escuela romántica o dionisíaca.
Dentro del
primer grupo se encuentran los movimientos que se caracterizan por transmitir
la idea de vida, luz y equilibrio; la figura–símbolo es Apolo, dios mitológico
de la luz y la pureza.
En el
segundo grupo, predominan los sentimientos de muerte, oscuridad y
desequilibrio. Está simbolizado por Dionisos, dios griego de la vid que lleva a
la locura y la destrucción a quienes lo despreciaban.
El
clasicismo grecolatino
El
clasicismo grecolatino agrupa las obras literarias de Grecia y Roma que hayan
sobresalido por su excelencia artística y que se considere modelo o referencia.
Por ejemplo, se consideran clásicas las obras del poeta romano Virgilio o del
dramaturgo griego Sófocles.
El periodo
clásico griego abarca desde el 500 al 320 a.C., mientras que el romano se ubica
entre el 70 a.C. y el año 18 de nuestra era.
Las
características del clasicismo grecolatino son:
En general,
las composiciones son equilibradas, sobrias, armónicas. Por ejemplo, en Edipo
Rey, de Sófocles, el protagonista es el asesino de su propio padre y esposo de
su madre, pero cuando descubre la verdad, resuelve su situación trágica sin
gritos y con palabras de enorme fuerza poética.
Los
productos literarios propios del periodo son: la tragedia, la comedia, el
diálogo filosófico, la oda coral y la historiografía crítica.
La
utilización de recursos estéticos como los epítetos y adjetivos que subrayan
una cualidad característica, aplicados a los personajes humanos y divinos en
las epopeyas.
El uso del
verso hexámetro en la poesía épica. Este verso consta de seis compases
musicales formados por una sílaba larga y dos breves.
El empleo
del trímetro yámbico en los parlamentos teatrales. El trímetro yámbico está
formado por seis unidades rítmicas de una sílaba larga y una breve.
Versos con
muy variadas y claras definiciones rítmicas en la poesía líricas. El empleo de
dialectos de acuerdo con el tipo de composición.
La Edad
Media
La Edad
Media o Medioevo es el período transcurrido desde la caída de Roma en poder de
los bárbaros (476) hasta la caída de Constantinopla en poder de los turcos
(1453). En estos siglos se produce un largo tránsito entre el mundo antiguo y
el mundo moderno, caracterizado por la fragmentación territorial del Imperio
romano en nuevas naciones y por el crecimiento del cristianismo.
Sus
características:
§ Durante este período se afirman las distintas especies de los
géneros literarios tradicionales y se perfilan dos grandes campos estilísticos:
el popular y el culto.
§ La literatura popular se caracteriza por el empleo de las formas
nacientes de las lenguas romances, el verso irregular, los temas cotidianos y
la fe religiosa del hombre común.
§ Pertenecen a la literatura popular: la poesía juglaresca, los
romances viejos, los cantos amatorios y religiosos y las representaciones
pastoriles.
§ La literatura culta está escrita en latín y en lengua romance.
Pertenecen a ella: la poesía eclesiástica, los himnos religiosos, las vidas de
santos, algunos textos jurídicos, historiográficos, y principalmente
filosóficos.
§ Predomina el geocentrismo: Dios es el centro de todas las cosas.
En todas las obras está presente la espiritualidad y la religión.
§ La prosa se mantiene en un nivel culto.
El
Renacimiento
El
Renacimiento es el período histórico que sucede a la Edad Media y precede al
Barroco. Surge en España durante el siglo XVI. Se produjo por la
imitación de los escritores de la antigüedad y de los grandes escritores
italianos del siglo XIV, como Dante, Petrarca y Boccaccio. Su ideología
es contraria a la medieval.
Posee las
siguientes características:
Se deslinda
la preocupación sobrenatural de la natural. Algunos escritores no rozan
siquiera el tema religioso y otros sólo escriben temas religiosos.
El mundo
que en la Edad Media era un valle de lágrimas, un camino que conduce a la única
vida verdadera, la eterna, es algo amable. Piensan los renacentistas que Dios
le da al hombre como medio de que gane el cielo, y también para que dignifique
en él su vida.
Los poetas
cantan por un lado al amor divino, y por otro, al amor humano. La sustitución
del latín y la afirmación de las lenguas nacionales.
Las escuelas literarias (Segunda parte)
En el
número anterior dimos una pincelada general de las características
fundamentales de tres escuelas literarias: el clasicismo grecolatino, la Edad
Media y el Renacimiento. Hoy continuaremos con otras tres: el Barroco, el
neoclasicismo y el Romanticismo. A medida que vayamos conociendo los rasgos de
cada una, nos daremos cuenta de que existen aspectos que se repiten, que se
renuevan o que se oponen.
El Barroco
El Barroco
es la escuela literaria que sucede al Renacimiento. Aunque el término surge
entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII, comienza a popularizarse
recién a mediados del XVIII cuando el vocablo barroco es utilizado por los
neoclásicos en sentido peyorativo (despreciativo) para designar la literatura
confusa de los escritores barrocos.
En cuanto a
su definición, podríamos decir que es un estilo cargado de adornos, ligado con
la extravagancia y la exageración, que surge como una reacción contra el estilo
rígido, lineal y equilibrado del Renacimiento. A propósito, la palabra barroco
proviene del portugués barrueco, que significa ‘perla de forma irregular’.
Características
§ La melancolía. El Barroco considera que la angustia, el
sufrimiento y el dolor son propios de la condición humana. En este sentido, se
opone al optimismo renacentista.
§ El sentimiento religioso. Existe una preocupación por lo
metafísico y religioso. Esta es otra característica que contrasta con la del
Renacimiento, en que lo natural y pagano cobraba mayor importancia.
§ La sensación de inestabilidad. El mundo aparece a los ojos del
artista como algo engañoso, y considera que las cosas son fugaces; los hombres
impredecibles y la apariencia no pasan de ser mera ilusión.
§ La concepción pesimista del mundo. Los escritores ven el mundo
como un laberinto, donde todo ocurre al revés, y el hombre es lobo del hombre.
§ La búsqueda de la novedad. En el plano estético, la sorpresa es
el ingrediente infaltable
§ en las obras.
§ La tendencia al artificio y al ingenio. Esta característica está
vinculada con la idea de que, si nada es estable, todo debe ser descifrado.
§ Culteranismo y conceptismo. Son las dos formas con las que el
Barroco se expresa. El primero consiste en la exageración de los elementos
cultos del lenguaje, cargado de imágenes, alegorías… con la intención de crear
belleza, musicalidad y originalidad en las poesías. El conceptismo es un juego
de palabras, ideas y conceptos que se manifiesta especialmente en los textos en
prosa: chistes, sentencias, símbolos, frases rebuscadas…
Autores
barrocos: Luis de Góngora,
Francisco de Quevedo, Pedro Calderón de la Barca, Baltasar Gracián, Lope de
Vega, Juana Inés de la Cruz, Garcilaso de la Vega el Inca, Martín del Barco
Centenera y otros.
El
neoclasicismo
El
neoclasicismo surge en el siglo XVIII. Es la escuela literaria que
vuelca su mirada al desaparecido mundo de los antiguos griegos y romanos para
copiar las formas y reproducirlas.
Características
La
aspiración de actualizar la antigüedad grecolatina. Los escritores se proponer
imitar los modelos clásicos y ajustarse a severas normas literarias basadas en
los clásicos Aristóteles y Horacio.
El
predominio de la razón. La vida literaria está centrada en torno a una minoría
culta que se interesa por la filología o la historia más que por la literatura
en sí misma.
La
influencia francesa. Los escritores españoles muestran desprecio de la propia
tradición e implantan una cultura que no procede de los modelos de la
Antigüedad clásica, sino del clasicismo francés.
Autores
neoclásicos: Leandro
Fernández de Moratín, Ignacio de Luzán, Nicolás Fernández de Moratín, Vicente
García de la Huerta, Tomás de Iriarte, Juan Meléndez Valdés Fray Benito
Jerónimo Feijoo, Andrés Bello, José Joaquín Olmedo, José María Heredia, entre otros.
El
Romanticismo
El
Romanticismo es el movimiento literario que surge en Europa a finales del siglo
XVIII y se extiende hasta mediados del XIX. El término romántico se empleó por
primera vez en Inglaterra con el significado original de “semejante al
romance”, con el fin de denigrar los elementos fantásticos de la novela de
caballerías muy en boga en la época. Por su parte, Rousseau empleó la palabra
francesa romantiqué para designar lo pintoresco, agreste, espontáneo y natural.
Características
§ El predominio de la imaginación y la subjetividad. Muchos
escritores románticos evaden la realidad y se refugian en su mundo interior,
actitud que proyectan en sus obras.
§ El sentimiento nacionalista. El romántico exalta los valores
nacionales y las tradiciones locales.
§ La exaltación del amor. En las poesías románticas, la angustia
se calma sólo con la presencia del ser amado y las obras en general exaltan los
sentimientos hasta el punto de justificar el suicido por un amor no
correspondido.
§ La idealización de la naturaleza. En las obras románticas, la
naturaleza se identifica con el estado de ánimo del autor.
§ El pesimismo. Existe una tendencia al frenesí, a la melancolía,
al hastío del mundo y a la autodestrucción.
§ La preocupación por el entorno social. No todos los artistas
asumen una actitud subjetivista; algunos se preocupan por la realidad social y
luchan por mejorarla, transformando sus obras en verdaderas protestas sociales.
§ El gusto por los elementos irracionales y sobrenaturales.
§ El culto a la libertad.
Autores
románticos: José
Zorrilla, el Duque de Rivas, José de Espronceda, Mariano José de Larra, Gustavo
Adolfo Bécquer, Domingo Faustino Sarmiento, Juan María Gutiérrez, Esteban
Echeverría, José Mármol, Gertrudis Gómez de Avellaneda y otros.
Escuelas Literarias
Un
movimiento o corriente literario es la variedad o animación en el estilo o en
la composición poética literaria y que es característica de una determinada
época o tendencia artística.
Aquí
describiremos muy brevemente algunas de las más representativas:
El
Clasicismo del siglo V a.c al V d.c es cualquier obra literaria de la
antigüedad griega o ramana que haya sobresalido por su excelencia artística y
que se considere canon o modelo de referencia, se caracteriza por buscar la
armonía y el equilibrio en el fondo y la forma. Sus obras clásicas (La
Ilíada, la odisea, Edipo Rey).
El Medioevo
la llamada edad media incluye un largo periodo, desde la caída del imperio
romano hasta la caída de Constantinopla en el poder de los turcos en 1453, su
principal influencia fue la creciente vida espiritual en todas las clases de la
vida social. Algunas obras referentes (El Decamerón, La divina
comedia, El cantar de Mío Cid).
El
Humanismo fue un movimiento intelectual que se produjo en Europa durante los
siglos XIII al XV para
conocer reconstruir e imitar la cultura de Grecia y Roma. Es el movimiento
cultural y más característico dentro de la época del renacimiento y afirma la
posición que ocupa el hombre en el mundo.
Renacimiento
comprende todo el siglo XVI aunque sus precedentes se encuentren en los
dos siglos anteriores
e influyo
en el siglo posterior, su inicio se dio en Italia con una expansión en toda
Europa favorecido por el invento de la imprenta, este movimiento abarca desde
la liquidación del gótico hasta el surgimiento del barroco su revolución es de
factor económico, cultural y científico. (El lazarillo de Tormes).
El Barroco
se extiendo por la evolución que sufre el arte renacentista que da fin en el
siglo XVII cuando las obras de arte se recargan con adornos súper fluidos y los
temas son centro de desengaños y pesimismo; el artista y el escritor del
barroco busca la originalidad para provocar el público la admiración y la
sorpresa al no someterse a ningún modelo ni regla.
Neoclasicismo
constituye una escuela literaria que intenta un acercamiento a los grandes
modelos de la antigüedad, con un siglo de duración ubicado en los años 1737
al 1835. El predominio de la razón sobre la inspiración en el cual prima
las normas académicas sobre la libertad creadora como sus principales
características.
El
Romanticismo movimiento ideológico alemán con inicios en el siglo XVIII
y culminando a mitad del siglo XIX, demostrando la exaltación de la
naturaleza, la presencia del sentimiento religioso y y mostrar el yo intimo lo
hacen un movimiento representativo. Algunos escritos (Fausto,
Los miserables).
El Realismo
se dio inicio a esta cultura en la segunda mitad del XIX con una nueva
manera de ver las cosas incluyendo la cotidiano y ordinario de la vida las
todas las clases sociales presentando su problemática y sicología con un
lenguaje adecuado para cada personaje. Su principal instrumento fue la revista
Realismo.
Naturalismo
es la teoría según la cual la composición literaria debe basarse en una
representación objetiva y
empírica
del ser humano no como oposición del Realismo sino como evolución de este, los
escritores basan sus obras en que consideran que le instinto, la emoción, las
condiciones sociales y económicas rigen la conducta humana.
El
Simbolismo surge en Francia a finales del siglo XIX es una reacción
contra el realismo y el naturalismo, recoge parte del espíritu romántico y trae
una experiencia de lo absoluto y un modo intuitivo del conocimiento. Modernismo
y generación del 98 son dos tendencias que surgen le la literatura hispánica a
finales del siglo XIX con desarrollo en los primeros años del siglo XX
expresando la crisis espiritual que se produce en este tiempo. Esta escuela
busca separarse de la burguesa y su materialismo por medio de un arte refinado
y va en contra de la vulgaridad y lo retorcido de la humanidad, buscando la
perfección formal.
Pasando por
este buen y extenso recorrido de las escuelas literarias, sus épocas y forma de
expresión centrándonos el su gran objetivo y búsqueda de cada movimiento
podemos analizar que el la apoca actual se da un poco de cada una, pero se
pierde un poco la importancia de la literatura como arte y expresión ayudando
al ser humano en su crecimiento personal espiritual y de convivencia.
LAS
VANGUARDIAS
1.-
Características
El nombre
de Literaturas de Vanguardia fue acuñado durante la Primera Guerra Mundial
(1914-1918) para designar a una serie de inquietudes artísticas que se sitúan
en la “avanzadilla” cultural del momento. El vanguardismo significó uno de los
momentos de mayor unidad entre los artistas europeos que se proyectaron hacia
la construcción de una nueva cultura y, por tanto, de una nueva sociedad.
Pero el
vanguardismo no fue ni mucho menos una tendencia unitaria, sino que estuvo
formado por una gran cantidad de movimientos, cada uno de ellos con
peculiaridades, intenciones y técnicas propias. Lo que tuvieron en común fue el
deseo de crear un arte radicalmente nuevo y que rompiese definitivamente con el
realismo.
Pueden
señalarse, eso sí, algunas características generales comunes a los diferentes
movimientos de la vanguardia:
§ Internacionalismo. Frente al nacionalismo de la literatura anterior, preocupada por
la problemática social de cada país, los artistas de vanguardia se consideraron
ciudadanos del mundo -del mundo del arte, se entiende- y preocupados por
cuestiones universales más que particulares.
§ Antitradicionalismo. Desprecian todo lo heredado de periodos anteriores, tanto en lo
referente a temas como a formas de expresión. De esta postura derivan algunos
otros caracteres:
- Renuncian
por principio a toda ilusión de realidad (base del arte anterior). Intentarán
expresar su visión de la vida mediante la deliberada deformación de los objetos
naturales. Su relación con la naturaleza no se basará en la imitación sino en
la “violación” de la misma.
- Son
movimientos de choque que no aspiran a permanecer mucho tiempo sino al continuo
cambio. Algunos apenas llegaron a durar unas horas.
- Buscan la
originalidad, la individualidad, la diferencia, la novedad. Abren caminos
nuevos, de ahí el término “vanguardia”.
- Es un
arte intelectual, minoritario y dirigido solamente a aquellos que son capaces
de comprenderlo.
- Es un
arte fiel a su época y por eso refleja el espíritu de su tiempo: las máquinas,
el progreso, la técnica, las diversiones, el deporte, el humor... pero también
refleja los aspectos más negativos de la sociedad moderna.
- Es un
arte fundamentalmente feo, el primero en acentuar de forma general lo grotesco
en nuestra cultura occidental.
- Es un
arte deshumanizado, desprovisto de sentimientos y pasiones humanas. El arte se
reduce en muchas ocasiones a simple juego formal.
- Busca la
espontaneidad, no el trabajo previo y minucioso.
- Su tema
principal será la contradicción. Este hecho explica, por ejemplo, que algunos
movimientos exalten los valores positivos del mundo moderno (futurismo),
mientras que otros se centran en los aspectos negativos (expresionismo o
surrealismo).
- El arte
de vanguardia se valdrá de dos herramientas principales:
- El humor,
porque es útil para desmitificar y desdramatizar
- La
metáfora (culto a la imagen), en la que los términos que se comparan tienen
poca relación entre sí.
- Libertad
absoluta del artista. Libertad llevada hasta el extremo, por ejemplo, de romper
con la lógica o con los idiomas conocidos.
- Existencia
de una conciencia de grupo dentro de los distintos movimientos, manifestada en
una común sensibilidad artística, en la tendencia a la institucionalización de
los postulados en manifiestos y en la existencia de órganos de expresión
comunes (revistas, exposiciones, reuniones y otras actividades).
- Relación
de dependencia entre distintas artes: la pintura invade la lírica, la música se
traslada al verso, la letra llega a los cuadros, el pensamiento determina la
plástica, etc. En este sentido, tuvo mucha importancia el cine, visto a modo de
amalgama de distintas artes: pintura, literatura, escultura, música, novela,
teatro. También se advirtió la capacidad del cine para generar mitos nuevos que
superasen los ya agotados (Charles Chaplin, Buster Keaton, Greta Garbo, etc.).
2.-
Contexto histórico
El
cansancio de las distintas tendencias del siglo XIX, especialmente del
realismo, provocó en artistas y escritores un deseo de ruptura con el pasado.
Pero, por otra parte, la fractura que provocaron los movimientos de vanguardia
con respecto al arte anterior estaba íntimamente ligada a los profundos cambios
políticos y sociales producidos con la llegada del siglo XX. Entonces una nueva
concepción del mundo comenzó a gestarse. Los puntales de lo que había sido la
ideología positivista (libre comercio, fe en el progreso, idea de la redención
del ser humano por el conocimiento, acceso a una mayor felicidad merced a los
avances técnicos y científicos; en definitiva, aquellos elementos en los que se
había sustentado la sociedad europea del XIX) se quebraron. El proceso se
aceleraría durante la Gran Guerra, cuando los frutos de ese progreso, tan
alabado antes, contribuían al horror de la conflagración. A partir de ahí, el
"imaginado jardín de la cultura liberal" fue vencido y quedó deshecha
la relativa coexistencia pacífica europea de casi un siglo, "desde la
batalla de Waterloo hasta la del Somme", en palabras de George Steiner.
Sólo así,
tras un proceso traumático en el que la guerra cambia el mapa europeo
(para Arnold Hauser, el siglo XX comienza realmente después del conflicto), deshace imperios, provoca revoluciones y propicia el
ascenso y triunfo de ideologías totalitarias, se comprende el agitado discurrir
del periodo siguiente, que hemos dado en llamar "de entreguerras".
Tiempo que coincide precisamente, y no es casualidad, con el momento de mayor
actividad de las vanguardias.
Tampoco hay
que olvidar que la guerra condicionaría personalmente a muchos de los
protagonistas de dichas vanguardias, bien porque la hicieron
(André Breton, Louis Aragon, Blaise Cendrars, Bertold Brecht, Ernst Weiss), bien porque murieron en ella o inmediatamente después (Franz
Marc, August Macke, August Stramm,
Reinhard Sorge, Georg Trakl, Guillaume Apollinaire), bien porque fueron desertores del conflicto, como ocurre
con el grupo dadaísta, con Tristan Tzara
a la cabeza.
La Guerra
agudizó también, y de manera dolorosa, cierta idea de la inutilidad del arte
por el arte, modalidad que ya no parecía tener sitio en la vida moderna. Es por
eso por lo que una de las labores del creador iba a ser la de ponerse en contra
de la lógica y también de la moral, el honor, la religión, la patria o la
familia, elementos considerados como convencionalismos de un pasado rechazable
desde todos los puntos de vista.
España,
pese a la neutralidad oficial, vivió con intensidad un conflicto del que había
escapado, aunque no se libraría de la posterior agitación política y social que
sacudió Europa como consecuencia de la Revolución rusa. El periodo culminante
de las vanguardias coincidió en nuestro país con una nueva fase del reinado de Alfonso
XIII, en la que se dio una progresiva descomposición de los partidos
dinásticos, agudizada precisamente a partir de 1917, y cuyo exponente más
claro, pero no único, fue la huelga revolucionaria de ese mismo año, que puso
de manifiesto el distanciamiento entre las que los historiadores llaman la
"España oficial" y la "España real". En 1921, el asesinato
del presidente Eduardo Dato y el pavoroso desastre militar de Annual, en la
guerra de Marruecos, hasta entonces de baja intensidad, aceleraron el fin del
"turno pacífico" de partidos en el poder, propiciando la dictadura de
Primo de Rivera a partir de 1923.
Todo esto
tuvo su reflejo en el mundo de la cultura y del pensamiento. Se tenía conciencia
de las causas, de vivir un tiempo nuevo y de que ello afectaba al arte. Se
producirá así un cambio de talante que afecta a los más variados órdenes de la
vida.
Otro factor
importante que influye en el origen y desarrollo de las vanguardias es el referido
a los avances tecnológicos. Surgen los diferentes movimientos en un momento de
avances vertiginosos -y desconcertantes para el artista- en distintos campos
(el cine, la radio, el avión, el rascacielos, el ascensor, el automóvil, nuevas
armas de guerra, etc.). Estos avances funcionan como origen de una nueva
sensibilidad artística, pero a la vez como inspiración de una nueva
iconografía, algo que también ocurre con respecto a la cultura urbana y los
nuevos hábitos de vida característicos del siglo XX.
3.- Las
Vanguardias en Europa: principales movimientos
Los
movimientos de vanguardia fueron fundamentalmente europeos y buena parte de
ellos mayoría tuvieron raíz francesa, en la medida en que sus pautas se
marcaron desde París, que ya había sido el lugar de origen de anteriores
tendencias de carácter renovador, como el Simbolismo el Impresionismo y el
Modernismo. En París se gestaron movimientos como el cubismo, el futurismo y el
surrealismo. Pese a ello, conviene recordar la existencia de otros grupos que tuvieron
su centro de irradiación lejos de esta ciudad, como es el caso del
expresionismo , pronto adscrito a Alemania, del dadaísmo del Zurich neutral de
la guerra, del rayonismo ruso (síntesis de cubismo, futurismo y orfismo), del
imaginismo inglés (también llamado vorticismo , que desarrolla Ezra
Pound sobre la base de nuevos
ritmos e imágenes bien definidas), sin olvidar otros movimientos más exóticos,
como el estridentismo mexicano o el vibracionismo , variante futurista que
desarrolló el uruguayo Rafael Barradas en Barcelona. A estos movimientos podríamos añadir otros “ismos”,
siguiendo a Guillermo de Torre: superrealismo, purismo, constructivismo,
neoplasticismo, abstractivismo, babelismo, cenitismo, simultaneísmo,
primitivismo, panlirismo , etc.
3.1.-
Futurismo
El
futurismo puede considerarse uno de los primeros movimientos de vanguardia.
Comenzó en 1909, año en que su fundador, el italiano Marinetti, publicó en
París el primer manifiesto definiendo el movimiento. Destacan en él los
siguientes rasgos:
-Temas: la velocidad, el riesgo, el peligro, lo moderno, las máquinas,
la violencia, los deportes, la guerra, el militarismo, las fábricas, etc.
-Reformas
literarias:
• Destrucción
absoluta de la sintaxis.
• Sustitución
de los signos de puntuación por signos matemáticos y musicales.
• Supresión
del YO.
• Primacía
de la imaginación sin ataduras de ningún tipo.
• Alteración
y juego con la tipografía.
-Espíritu:
• Odio a la
inteligencia a favor de la intuición.
• Ruptura
con todo lo pasado.
• Espíritu
iconoclasta. Ruptura con las convenciones culturales.
• Optimismo
y vitalidad.
Se apreció
especialmente de este movimiento su talante dinámico y su rebelión frente a los
academicismos; sus llamadas al riesgo ("Queremos cantar el amor al
peligro, el hábito de la energía y de la temeridad"), muy en la línea de
posteriores proclamas de Mussolini animando a los jóvenes a "vivir
peligrosamente"; su sentido de la modernidad, entendida como defensa de la
velocidad y del maquinismo (este último considerado un instrumento del poder
humano); su visión de horizontes y de infinitos; su defensa de lo intuitivo, de
la invención; la utilización del humor; sus ataques, en fin, a la moralidad
imperante "y a todas las cobardías”.
3.2.-
Cubismo
El cubismo
en artes plásticas surgió en torno al año 1907 con pintores como Picasso o
Braque. El cubismo literario apareció unos años más tarde y su máximo
representante sería Apollinaire.
• Descomposición
de la realidad y su observación desde diferentes perspectivas.
• Integración
de diferentes artes. Esto explicará el género literario del caligrama (pintura
+ literatura) y el Como rasgos característicos de este movimiento, pueden
citarse:
pictórico
del collage (pintura + escultura + literatura).
• Pretensión
de crear obras de arte con vida propia, independientemente de su parecido con
la realidad.
• Eliminación
de lo anecdótico y descriptivo.
• Fragmentarismo.
El poema se suele convertir en una sucesión de emociones, ideas, anotaciones,
etc.
• Espontaneidad.
Se niega la elaboración formal posterior de la obra de arte. Se busca lo ilógico.
• Se huye
del intelectualismo.
• Los temas tratados serán los propios del mundo del momento, en sus aspectos positivos y negativos. El poeta se ocupará de todo aquello que hiera su sensibilidad.
El paso del
cubismo plástico al literario se dio de la mano de autores como Max Jacob,
André Salmon, Cendrars, Maurice Raynal o Gertrude Stein, gente toda ella muy
cercana a los pintores cubistas y en especial a Picasso. También a través de
revistas como Sic, L'Élan, Nord-Sud (referencia a una línea del metro parisino)
y Littérature
Pero el
artífice fue Guillaume Apollinaire, descubridor de Picasso (Picasso peintre,
1905), quien sistematizó los principales rasgos del cubismo literario, que
luego llevaría a la práctica en Alcools (1913), y sobre todo en Calligrammes (1918), conjunto de poemas visuales
en los que la linealidad del verso desaparece en favor de una tipografía que
recuerda el objeto mencionado, y que tienen en la pintura su modelo. Estos
pictogramas fueron el arranque de una poesía experimental que marcó gran parte
de la literatura vanguardista. El propio Apollinaire justificaba este proceso:
"Los artificios tipográficos llevados muy lejos con gran audacia tienen la
ventaja de hacer nacer un lirismo visual que era casi desconocido antes de
nuestra época". En todo caso, estamos ante unos poemas hechos para la
lectura, incluso para la contemplación, y no para ser escuchados, con todo lo
que ello implica de novedoso.
Junto con
los caligramas de Apollinaire destacan también los juegos verbales de M.
Jacob, los poemas innovadores de Cendrars
y los versos y aforismos de Reverdy. A partir de 1920, la presencia de Paul
Éluard, Benjamin Péret, Antonin Artaud, Robert Desnos, Valery Larbaud y otros autores que luego destacarían en el surrealismo, añade
savia nueva a este movimiento.
3.3.-
Dadaísmo
Tiene su
origen en Zurich en 1916,
durante la Gran Guerra, cuando un grupo de artistas, entre los que se
encontraban Hugo Ball, Hans Arp o Richard Huelsenbeck, y a los que después se uniría el poeta rumano Tristan
Tzara, iniciaron una serie de sesiones en un bar rebautizado Cabaret Voltaire,
con la intención de lanzar, en palabras de Ball, "los más estridentes
panfletos […] y para rociar adecuadamente con lejía y burla la hipocresía
dominante".
Dada
pretendía ser diferente, no conformar un movimiento más. Los dadaístas querían
acabar con el arte, bueno o malo, y con la noción misma de literatura.
Representaron la negación absoluta. De ahí que su nihilismo acabara en un
callejón sin salida. Tzara explicó tardíamente, en 1950, que para comprender
muchos de los supuestos del dadaísmo había que imaginarse la situación de unos
jóvenes “prisioneros en Suiza” en 1914 y dominados por el rechazo hacia toda
forma de civilización moderna, incluido el lenguaje.
El mismo
nombre no significaba nada: “Encontré la palabra dadá en el diccionario
Larousse”, diría Tzara en su momento, aunque posteriores versiones, suyas y de
otros autores, acerca de posibles significados (el primitivismo, el primer
sonido que dice el niño, el empezar desde cero, lo que nuestro arte tiene de
nuevo …), hayan alcanzado una proyección casi legendaria. En todo caso, de esa primera
explicación surgió uno de los puntos básicos del dadaísmo: el azar esgrimido
contra la lógica y utilizado como elemento creativo.
Se iniciaba
así una protesta poética y artística dirigida contra todo. A partir de ahí
surgirían los famosos happennings, que tanto escandalizarían, y la no menos
famosa revista Dadá, dirigida por Tzara, quien acabaría convirtiéndose en el
líder del grupo.
El
Manifiesto Dadá no apareció hasta 1918, momento en el que Tzara entró en contacto con Breton, Aragon, Eluard y
Picabia. La categorización de Tzara fue en
estos términos: "Protesta con los puños de nuestro ser: Dadá: Abolición de
la lógica, danza de los impotentes para crear: Dadá: Chillidos de los colores
crispados, entrelazamiento de las contradicciones grotescas y de las
inconsecuencias: La Vida”.
De Dadá
surgirían elementos utilizados después por los surrealistas, como el gusto por
la sorpresa y el escándalo (insultos, violencia, agresión, histrionismo, humor)
y el afán experimental, que a su vez procedía del futurismo (Tzara dijo que “el
futurismo había muerto de Dadá”).
Se ha
señalado que este movimiento contenía más actividades que obras, y que éstas
formaban parte del espectáculo, pero es cierto que el dadaísmo dejó los
"ready-mades" (término inventado por Duchamp), formados a partir de
collages, grabados, esculturas, pinturas, fotomontajes (Man Ray) y todo tipo de
objetos que hoy denominaríamos “reciclados” (el famoso urinario y el
portabotellas de Duchamp, pero también corsés, periódicos, billetes de tranvía,
etc.). También dejó la escritura automática (leían a coro poemas de ese tipo) y
los poemas abstractos, basados únicamente en el sonido (es célebre la
representación del primer poema fonético abstracto llevada a cabo por Ball, en
julio de 1916, cuando disfrazado de objeto móvil recitó en medio de un gran
escándalo: “O gadji beri bimba glandridi laula lonni cadori…”). A ello se añade
toda suerte de recursos tipográficos y caligráficos, mezcla de tintas, etc.
3.4.-
Expresionismo
Los
representantes de este movimiento prefirieron hablar más de “postura vital” que
de una corriente entendida como tal. En todo caso, el expresionismo se
identificó frecuentemente con anticonformismo y sus exponentes fueron vistos
como iconoclastas. El movimiento tendría sus momentos estelares durante la
segunda década del siglo e inicios de la tercera.
El
expresionismo no abstrae geométricamente las formas, como el cubismo, ni es una
manifestación situada entre el sueño y la vida, como el surrealismo. El
expresionismo, basándose en la intuición, depura, intensifica e interpreta la
realidad, pero nunca se aparta totalmente de ella. Y, por supuesto, es
absolutamente irracionalista. Entre sus rasgos fundamentales se halla lo que se
ha dado en llamar la “poética del grito”, de la que habla el crítico Armando
Plebe: "entendida como un abrir los ojos de par en par a los aspectos más
alarmantes de la realidad […], parece exigir del artista una expresión
angustiada y angustiosa, un grito de alarma". Otra faceta importante es su
capacidad para deformar hasta la caricatura, dado que el expresionismo se niega
a captar la realidad a través de las huidizas impresiones del momento,
estableciendo jerarquías y una "estilización que deriva en
deformación", como señaló Gasch. Los expresionistas utilizaron la
caricatura, el guiñol, la máscara y, en general, todas aquellas deformaciones y
trazos desgarrados que "expresaran" en sí mismos, desdeñando la
armonía impuesta por el impresionismo y convirtiéndose en un arte crítico en su
búsqueda de nuevas manifestaciones.
Para todo
ello la literatura expresionista se sirvió de recursos como el “flujo de
conciencia” (que, sin estar especialmente ligado a este movimiento, lo
caracterizó en buena medida), el uso de un lenguaje desgarrado, la presencia
constante de la muerte, la violencia y la crueldad, la elaboración de
personajes abstractos o genéricos, las narraciones fragmentadas; la crítica a
la burguesía y la presencia de lo grotesco como medio de representar la
naturaleza humana.
Sin lugar a
dudas fue Valle-Inclán el ejemplo más destacado en nuestro país entre los
autores que se acercaron a ciertas formas del expresionismo, pese a su fama de
ser un escritor individualista y poco interesado por lo que se hacía a su
alrededor. Un análisis de las obras que se engloban dentro de su teoría del
esperpento pone de manifiesto un buen número de coincidencias con la -técnica
expresionista. La citada "poética del grito", tiene su eco en la obra
de Valle-Inclán, y muy especialmente en Tirano Banderas (1926), novela en la que la denuncia crítica, la violencia, la
crueldad, la muerte, la distorsión y la perspectiva deformante, la caricatura,
los juegos de luces y sombras, la propia estructura cinematográfica, la
presencia del “superhombre al revés”, el desgarro en el lenguaje y el sarcasmo, conforman un
mundo literario que entronca directamente con los presupuestos estéticos
desarrollados por aquella corriente, por su literatura, por su cine y por su
arte.
3.5.-
Surrealismo
El
surrealismo como movimiento artístico nace en Francia en torno a 1920, aunque
probablemente sus mejores manifestaciones se dan en España o proceden de
artistas españoles. Su creador fue André Bretón y en torno a él se formó un
importante grupo de artistas que residieron en París y que durante algún tiempo
siguieron fielmente los dictados de la teoría surrealista: Louis
Aragón, Juan Larrea, Luis Buñuel y Salvador Dalí, entre otros.
El
surrealismo no pretendió ser solamente una opción artística, sino que quiso ser
un movimiento que promoviera la revolución integral, la liberación total del
hombre. Pretendió transformar la vida. Esa liberación total que buscan los
surrealistas se centra fundamentalmente en dos áreas de la personalidad y de la
vida. Por un lado, buscan liberar al ser humano de sus propias represiones. En
este aspecto, entroncan con la teoría del psicoanálisis de Freud. Pero también
pretendieron una liberación de la represión que sobre el hombre ejerce la
sociedad burguesa y su modelo de estado. En esta tendencia, el surrealismo se
relacionará con el marxismo.
Para
conseguir esa finalidad de liberar al ser humano de las represiones personales
y sociales, los surrealistas se valieron de una serie de técnicas concretas,
todas ellas buscando la libertad de creación y olvidando la razón:
• Escritura
automática
• Ensambladura
fortuita de palabras
• Reseña de
sueños
• Liberación
del lenguaje mediante metáforas, en las que se asocian términos que no tienen
relación aparente.
Con ello
los surrealistas buscaron llamar la atención no de la razón del lector sino de
su inconsciente. Pretendieron provocar acciones, no ser entendidos.
Por todo lo
dicho, debe considerarse el surrealismo como un movimiento que rehumaniza el
arte deshumanizado de las vanguardias, es la última vanguardia, que cierra un
periodo y supone la vuelta a temas existenciales, religiosos y sociales.
Pueden
citarse los siguientes rasgos principales de este movimiento, que ha quedado
como el más significativo de toda la época vanguardista:
• A
diferencia del dadaísmo, no reniega de la realidad, sino que pretende acceder a
la esencia última de esa realidad adentrándose en los campos profundos del
pensamiento y dejando a éste libre de toda sujeción racional y, en gran medida,
al margen de toda preocupación estética o moral.
• Esta nueva apreciación de la realidad lleva a un universo nuevo para el surrealismo: el del subconsciente, donde aquélla se manifiesta en su totalidad, y que es tan importante o más que la vigilia. Esto permite hablar de una “poética del sueño”, capaz de producir obras inquietantes y extrañas, dominadas por la irracionalidad, por la no-lógica y por las técnicas de libre asociación.
• Otra de
las bases sobre las que aparentemente se asienta la definición de la actividad
primera del surrealismo es la "escritura automática", que es la
resultante del poder productivo de las frases que brotan de la mente al
aproximarse al sueño. La escritura automática tiene como base el azar, al cual
se abandona el poeta, permitiendo que aparezcan libremente ideas, asociaciones
y palabras.
• En
consonancia con el rechazo de una visión informativa o descriptiva de la
realidad, surge el concepto de lo merveilleux. En el Manifiesto surrealista
queda patente: "Digámoslo claramente: lo maravilloso es siempre bello,
todo lo maravilloso, sea lo que fuere, es bello, e incluso debemos decir que solamente
lo maravilloso es bello”. Esto tendrá después su importancia a la hora de
formular poéticas como la del "realismo mágico" (concepto aparecido
en esos años), o la de “lo real-maravilloso” (elaborada por Carpentier en los
años 40), que tienen una evidente deuda contraída con el mundo de las
vanguardias, y en especial con el surrealismo.
• Una
consecuencia de lo anterior será el interés manifestado por los mitos,
entendidos como símbolos. Para Breton, el surrealista es “un portador de llaves”
y, por tanto, los mitos son los verdaderos conectores entre lo real y lo
suprarreal. Es el paso del subconsciente individual al subconsciente colectivo.
A partir de aquí se entiende el interés por el folklore, las leyendas y otras
formas de creación colectiva. No es casual que Marcel Raymond destacase el
excepcional hallazgo lorquiano de síntesis entre "el giro popular y la
visión poética más original" en su De Baudelaire al surrealismo (1933),
libro considerado en su momento como un verdadero catálogo del surrealismo.
• Otros
recursos destacados serían el uso de imágenes perturbadoras, la presencia de
profecías, los sueños, el humor negro y la crueldad (como vías contrarias al
sentimentalismo), el satanismo y la alusión a objetos surrealistas.
4.- Las
vanguardias en España
España está
en consonancia con el resto de Europa en cuanto a la incorporación de los ismos
a nuestras letras, siendo el pionero e impulsor Ramón
Gómez de la Serna. Según han reconocido
diferentes investigadores, por primera vez desde el siglo XVIII, España se
abrió a los cuatro vientos y participó con voz propia e inconfundible en las
corrientes intelectuales europeas del momento.
En el
ambiente literario de la época, proliferan las tertulias y revistas donde el
vanguardismo halla acogida o comentario en nuestro país. Entre las tertulias
son famosas las del Café de Pombo, presidida por Gómez de la Serna, o la del
Café Colonial, en torno a Cansino-Assens. De las muchas revistas que surgieron,
en general efímeras, destacan dos: la Revista de Occidente (fundada por Ortega
y Gasset en 1923) y La Gaceta
Literaria (fundada, en 1927, por Giménez Caballero y Guillermo de
Torre).
Las
primeras vanguardias llegaron a España a la par que el Armisticio, hacia 1918,
siendo Guillermo de Torre el que afianzó aquí el término con su libro
Literaturas europeas de vanguardia (1925), por parecerle la denominación más
adecuada para expresar su espíritu innovador y por ser la que ofrecía unas
connotaciones más belicosas con respecto al arte anterior. La palabra
“Vanguardias” alternó también con "Ismos", que Ramón Gómez de la
Serna ya había utilizado anteriormente y que después llevaría a su libro
homónimo de 1931, lo mismo que haría Juan Eduardo Cirlot en su obra Diccionario de los Ismos. Otro apelativo
generalizado entonces fue el de "Arte nuevo", usado por
Rafael Cansinos-Assens y por Antonio Espina,
este último con ironía ("esto del Arte nuevo es viejo"), para agrupar
a futurismo, creacionismo, expresionismo y ultraísmo. En una línea parecida,
Ortega y Gasset, nunca al margen de estas cuestiones, manejaba el concepto de
"arte joven", con el que también resaltaba la idea de algo nuevo que
se estaba fraguando a la par que el siglo.
Existen, en
líneas generales, cuatro etapas en el desarrollo del vanguardismo español:
1.- 1908-1918: Primeras manifestaciones de las vanguardias. Destaca la
figura de Ramón Gómez de la Serna,
quien, en 1909, publica su ensayo-manifiesto El concepto de la nueva
literatura.
2.- 1918-1925: Periodo de plenitud de la vanguardia. Nace el ultraísmo,
con figuras como Cansinos-Assens o Guillermo de Torre, y el creacionismo, con
Huidobro y Gerardo Diego.
3.- 1925-1930: La gran tendencia artística es el surrealismo, que supone
una vuelta a las preocupaciones humanas y, por tanto, el principio del fin de
la vanguardia.
4.- 1930-1936: Los movimientos de vanguardia van desapareciendo, ante el
peso de las urgencias históricas y sociales. La literatura se politiza, se
llena de contenidos sociales, de denuncia, y eso no tiene cabida en la vanguardia.
El arte ya no se quiere minoritario sino dirigido a la “inmensa mayoría” y con
un claro espíritu utilitario.
4.1.-
Ultraísmo
Aparece en
España en la década de los veinte y es un reflejo en nuestro país del futurismo
y del dadaísmo, pero también de la labor vanguardista de Ramón Gómez de la
Serna. Sus rasgos característicos son:
• Integración
de diferentes artes.
• Sustitución
de los signos de puntuación por signos matemáticos.
• Exaltación
de las máquinas y del mundo moderno.
• Ruptura
de la disposición tipográfica tradicional.
• Renovación
de la metáfora (El poema debe ser una sucesión de metáforas, se debe eliminar
de la metáfora todo lo sentimental o anecdótico y la metáfora debe relacionar
elementos nunca conectados en la realidad).
El
movimiento ultraísta ha dejado una producción literaria, aunque escasa, de
considerable valor, en varias obras de sus principales creadores: Helices
(1923), de G. de Torre; El ala del sur (1926), de P. Garfias; Espejos (1921),
de J. Chabás; Poemas póstumos (1924), de J. de Ciria y Escalante, etc.
4.2.-
Creacionismo
Este
movimiento se inició en París a cargo del poeta chileno Vicente Huidobro y el
francés Pierre Reverdy y, en 1918, Huidobro lo dio a conocer en España. Su
principal divisa es “hacer un arte que no imite ni traduzca la realidad”
(Huidobro), “crear lo que nunca veremos” (G. Diego), es decir, romper con la
realidad visible para crear una nueva realidad que tenga sentido por sí misma.
Pueden destacarse los siguientes recursos en este movimiento:
• Total, libertad
en la elaboración de imágenes.
• Desconexión
de los referentes racionales.
• Supresión
de puntuación, escritura ideográfica, distintos tipos de letra en un poema.
• Presencia
de motivos modernos como el maquinismo y la velocidad.
Obras
destacadas dentro del creacionismo son Altazor, de V. Huidobro, Versión
celeste, de Juan Larrea e Imagen y Manual de espumas, de G. Diego.
4.3.- El
Surrealismo en España
España es
posiblemente el país europeo en que la repercusión del surrealismo fue mayor.
El movimiento fue conocido tempranamente en nuestro país, al publicar en 1925
la Revista de Occidente la traducción del Manifiesto Surrealista que André
Breton había dado a conocer en
Francia un año antes. A ello hay que añadir las visitas de Breton a Barcelona
en 1922 y de Louis Aragon a la
Residencia de Estudiantes de Madrid en 1925 (donde vivían Lorca, Buñuel, Dalí,
etc.).
La difusión
del surrealismo en España se debe en buena medida al poeta Juan Larrea, a quien
puede atribuirse, Según Cernuda, la orientación surrealista de varios poetas
del 27. También es fundamental la influencia de Dalí y de Buñuel.
De la
producción poética de los autores del 27 en la órbita de este movimiento, deben
destacarse Sobre los ángeles, de Alberti, y Poeta en Nueva York, de Lorca, así como buena parte de la
obra de V. Aleixandre y L. Cernuda.
Se ha
constatado, sin embargo, que, en general, el surrealismo español no es
“ortodoxo”, ya que nuestros poetas no llegaron al extremo de la pura creación
inconsciente ni practicaron la “escritura automática”. Siempre puede percibirse
en sus poemas una intencionada idea creadora como hilo conductor de las mayores
audacias
Lo que sí
se produce es una liberación de la imagen, desatada de bases lógicas, y con
ello un enriquecimiento prodigioso del lenguaje poético.
Sinopsis: Calderón Jara
Enoch
Docente de Literatura I
IESPP Huaraz.
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