viernes, 25 de junio de 2021

ESCUELAS LITERARIAS

Primera parte

Así como las modas cambian, se repiten y se combinan, las tendencias literarias nacen, evolucionan, se transforman y se renuevan según los tiempos y las circunstancias. Siempre hubo poesías, relatos de historias, diálogos, etc., lo que cambia es la manera en que se expresan. Así surgen lo que llamamos escuelas literarias. A continuación, estudiaremos las características fundamentales de las principales.

Principales escuelas

Para estudiar mejor las escuelas literarias, las dividiremos en dos grandes grupos: la escuela clásica o apolínea y la escuela romántica o dionisíaca.

Dentro del primer grupo se encuentran los movimientos que se caracterizan por transmitir la idea de vida, luz y equilibrio; la figura–símbolo es Apolo, dios mitológico de la luz y la pureza.

En el segundo grupo, predominan los sentimientos de muerte, oscuridad y desequilibrio. Está simbolizado por Dionisos, dios griego de la vid que lleva a la locura y la destrucción a quienes lo despreciaban.

El clasicismo grecolatino

El clasicismo grecolatino agrupa las obras literarias de Grecia y Roma que hayan sobresalido por su excelencia artística y que se considere modelo o referencia. Por ejemplo, se consideran clásicas las obras del poeta romano Virgilio o del dramaturgo griego Sófocles.

El periodo clásico griego abarca desde el 500 al 320 a.C., mientras que el romano se ubica entre el 70 a.C. y el año 18 de nuestra era.

Las características del clasicismo grecolatino son:

En general, las composiciones son equilibradas, sobrias, armónicas. Por ejemplo, en Edipo Rey, de Sófocles, el protagonista es el asesino de su propio padre y esposo de su madre, pero cuando descubre la verdad, resuelve su situación trágica sin gritos y con palabras de enorme fuerza poética.

Los productos literarios propios del periodo son: la tragedia, la comedia, el diálogo filosófico, la oda coral y la historiografía crítica.

La utilización de recursos estéticos como los epítetos y adjetivos que subrayan una cualidad característica, aplicados a los personajes humanos y divinos en las epopeyas.

El uso del verso hexámetro en la poesía épica. Este verso consta de seis compases musicales formados por una sílaba larga y dos breves.

El empleo del trímetro yámbico en los parlamentos teatrales. El trímetro yámbico está formado por seis unidades rítmicas de una sílaba larga y una breve.

Versos con muy variadas y claras definiciones rítmicas en la poesía líricas. El empleo de dialectos de acuerdo con el tipo de composición.

La Edad Media

La Edad Media o Medioevo es el período transcurrido desde la caída de Roma en poder de los bárbaros (476) hasta la caída de Constantinopla en poder de los turcos (1453). En estos siglos se produce un largo tránsito entre el mundo antiguo y el mundo moderno, caracterizado por la fragmentación territorial del Imperio romano en nuevas naciones y por el crecimiento del cristianismo.

Sus características:

§  Durante este período se afirman las distintas especies de los géneros literarios tradicionales y se perfilan dos grandes campos estilísticos: el popular y el culto.

§  La literatura popular se caracteriza por el empleo de las formas nacientes de las lenguas romances, el verso irregular, los temas cotidianos y la fe religiosa del hombre común.

§  Pertenecen a la literatura popular: la poesía juglaresca, los romances viejos, los cantos amatorios y religiosos y las representaciones pastoriles.

§  La literatura culta está escrita en latín y en lengua romance. Pertenecen a ella: la poesía eclesiástica, los himnos religiosos, las vidas de santos, algunos textos jurídicos, historiográficos, y principalmente filosóficos.

§  Predomina el geocentrismo: Dios es el centro de todas las cosas. En todas las obras está presente la espiritualidad y la religión.

§  La prosa se mantiene en un nivel culto.

El Renacimiento

El Renacimiento es el período histórico que sucede a la Edad Media y precede al Barroco. Surge en España durante el siglo XVI. Se produjo por la imitación de los escritores de la antigüedad y de los grandes escritores italianos del siglo XIV, como Dante, Petrarca y Boccaccio. Su ideología es contraria a la medieval.

Posee las siguientes características:

Se deslinda la preocupación sobrenatural de la natural. Algunos escritores no rozan siquiera el tema religioso y otros sólo escriben temas religiosos.

El mundo que en la Edad Media era un valle de lágrimas, un camino que conduce a la única vida verdadera, la eterna, es algo amable. Piensan los renacentistas que Dios le da al hombre como medio de que gane el cielo, y también para que dignifique en él su vida.

Los poetas cantan por un lado al amor divino, y por otro, al amor humano. La sustitución del latín y la afirmación de las lenguas nacionales.

Las escuelas literarias (Segunda parte)

En el número anterior dimos una pincelada general de las características fundamentales de tres escuelas literarias: el clasicismo grecolatino, la Edad Media y el Renacimiento. Hoy continuaremos con otras tres: el Barroco, el neoclasicismo y el Romanticismo. A medida que vayamos conociendo los rasgos de cada una, nos daremos cuenta de que existen aspectos que se repiten, que se renuevan o que se oponen.

El Barroco

El Barroco es la escuela literaria que sucede al Renacimiento. Aunque el término surge entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII, comienza a popularizarse recién a mediados del XVIII cuando el vocablo barroco es utilizado por los neoclásicos en sentido peyorativo (despreciativo) para designar la literatura confusa de los escritores barrocos.

En cuanto a su definición, podríamos decir que es un estilo cargado de adornos, ligado con la extravagancia y la exageración, que surge como una reacción contra el estilo rígido, lineal y equilibrado del Renacimiento. A propósito, la palabra barroco proviene del portugués barrueco, que significa ‘perla de forma irregular’.

Características

§  La melancolía. El Barroco considera que la angustia, el sufrimiento y el dolor son propios de la condición humana. En este sentido, se opone al optimismo renacentista.

§  El sentimiento religioso. Existe una preocupación por lo metafísico y religioso. Esta es otra característica que contrasta con la del Renacimiento, en que lo natural y pagano cobraba mayor importancia.

§  La sensación de inestabilidad. El mundo aparece a los ojos del artista como algo engañoso, y considera que las cosas son fugaces; los hombres impredecibles y la apariencia no pasan de ser mera ilusión.

§  La concepción pesimista del mundo. Los escritores ven el mundo como un laberinto, donde todo ocurre al revés, y el hombre es lobo del hombre.

§  La búsqueda de la novedad. En el plano estético, la sorpresa es el ingrediente infaltable

§  en las obras.

§  La tendencia al artificio y al ingenio. Esta característica está vinculada con la idea de que, si nada es estable, todo debe ser descifrado.

§  Culteranismo y conceptismo. Son las dos formas con las que el Barroco se expresa. El primero consiste en la exageración de los elementos cultos del lenguaje, cargado de imágenes, alegorías… con la intención de crear belleza, musicalidad y originalidad en las poesías. El conceptismo es un juego de palabras, ideas y conceptos que se manifiesta especialmente en los textos en prosa: chistes, sentencias, símbolos, frases rebuscadas…

Autores barrocos: Luis de Góngora, Francisco de Quevedo, Pedro Calderón de la Barca, Baltasar Gracián, Lope de Vega, Juana Inés de la Cruz, Garcilaso de la Vega el Inca, Martín del Barco Centenera y otros.

El neoclasicismo

El neoclasicismo surge en el siglo XVIII. Es la escuela literaria que vuelca su mirada al desaparecido mundo de los antiguos griegos y romanos para copiar las formas y reproducirlas.

Características

La aspiración de actualizar la antigüedad grecolatina. Los escritores se proponer imitar los modelos clásicos y ajustarse a severas normas literarias basadas en los clásicos Aristóteles y Horacio.

El predominio de la razón. La vida literaria está centrada en torno a una minoría culta que se interesa por la filología o la historia más que por la literatura en sí misma.

La influencia francesa. Los escritores españoles muestran desprecio de la propia tradición e implantan una cultura que no procede de los modelos de la Antigüedad clásica, sino del clasicismo francés.

Autores neoclásicos: Leandro Fernández de Moratín, Ignacio de Luzán, Nicolás Fernández de Moratín, Vicente García de la Huerta, Tomás de Iriarte, Juan Meléndez Valdés Fray Benito Jerónimo Feijoo, Andrés Bello, José Joaquín Olmedo, José María Heredia, entre otros.

El Romanticismo

El Romanticismo es el movimiento literario que surge en Europa a finales del siglo XVIII y se extiende hasta mediados del XIX. El término romántico se empleó por primera vez en Inglaterra con el significado original de “semejante al romance”, con el fin de denigrar los elementos fantásticos de la novela de caballerías muy en boga en la época. Por su parte, Rousseau empleó la palabra francesa romantiqué para designar lo pintoresco, agreste, espontáneo y natural.

Características

§  El predominio de la imaginación y la subjetividad. Muchos escritores románticos evaden la realidad y se refugian en su mundo interior, actitud que proyectan en sus obras.

§  El sentimiento nacionalista. El romántico exalta los valores nacionales y las tradiciones locales.

§  La exaltación del amor. En las poesías románticas, la angustia se calma sólo con la presencia del ser amado y las obras en general exaltan los sentimientos hasta el punto de justificar el suicido por un amor no correspondido.

§  La idealización de la naturaleza. En las obras románticas, la naturaleza se identifica con el estado de ánimo del autor.

§  El pesimismo. Existe una tendencia al frenesí, a la melancolía, al hastío del mundo y a la autodestrucción.

§  La preocupación por el entorno social. No todos los artistas asumen una actitud subjetivista; algunos se preocupan por la realidad social y luchan por mejorarla, transformando sus obras en verdaderas protestas sociales.

§  El gusto por los elementos irracionales y sobrenaturales.

§  El culto a la libertad.

Autores románticos: José Zorrilla, el Duque de Rivas, José de Espronceda, Mariano José de Larra, Gustavo Adolfo Bécquer, Domingo Faustino Sarmiento, Juan María Gutiérrez, Esteban Echeverría, José Mármol, Gertrudis Gómez de Avellaneda y otros.

Escuelas Literarias

Un movimiento o corriente literario es la variedad o animación en el estilo o en la composición poética literaria y que es característica de una determinada época o tendencia artística.

Aquí describiremos muy brevemente algunas de las más representativas:

El Clasicismo del siglo V a.c al V d.c es cualquier obra literaria de la antigüedad griega o ramana que haya sobresalido por su excelencia artística y que se considere canon o modelo de referencia, se caracteriza por buscar la armonía y el equilibrio en el fondo y la forma. Sus obras clásicas (La Ilíada, la odisea, Edipo Rey).

El Medioevo la llamada edad media incluye un largo periodo, desde la caída del imperio romano hasta la caída de Constantinopla en el poder de los turcos en 1453, su principal influencia fue la creciente vida espiritual en todas las clases de la vida social. Algunas obras referentes (El Decamerón, La divina comedia, El cantar de Mío Cid).

El Humanismo fue un movimiento intelectual que se produjo en Europa durante los siglos XIII al XV para conocer reconstruir e imitar la cultura de Grecia y Roma. Es el movimiento cultural y más característico dentro de la época del renacimiento y afirma la posición que ocupa el hombre en el mundo.

Renacimiento comprende todo el siglo XVI aunque sus precedentes se encuentren en los dos siglos anteriores

e influyo en el siglo posterior, su inicio se dio en Italia con una expansión en toda Europa favorecido por el invento de la imprenta, este movimiento abarca desde la liquidación del gótico hasta el surgimiento del barroco su revolución es de factor económico, cultural y científico. (El lazarillo de Tormes).

El Barroco se extiendo por la evolución que sufre el arte renacentista que da fin en el siglo XVII cuando las obras de arte se recargan con adornos súper fluidos y los temas son centro de desengaños y pesimismo; el artista y el escritor del barroco busca la originalidad para provocar el público la admiración y la sorpresa al no someterse a ningún modelo ni regla.

Neoclasicismo constituye una escuela literaria que intenta un acercamiento a los grandes modelos de la antigüedad, con un siglo de duración ubicado en los años 1737 al 1835. El predominio de la razón sobre la inspiración en el cual prima las normas académicas sobre la libertad creadora como sus principales características.

El Romanticismo movimiento ideológico alemán con inicios en el siglo XVIII y culminando a mitad del siglo XIX, demostrando la exaltación de la naturaleza, la presencia del sentimiento religioso y y mostrar el yo intimo lo hacen un movimiento representativo. Algunos escritos (Fausto, Los miserables).

El Realismo se dio inicio a esta cultura en la segunda mitad del XIX con una nueva manera de ver las cosas incluyendo la cotidiano y ordinario de la vida las todas las clases sociales presentando su problemática y sicología con un lenguaje adecuado para cada personaje. Su principal instrumento fue la revista Realismo.

Naturalismo es la teoría según la cual la composición literaria debe basarse en una representación objetiva y

empírica del ser humano no como oposición del Realismo sino como evolución de este, los escritores basan sus obras en que consideran que le instinto, la emoción, las condiciones sociales y económicas rigen la conducta humana.

El Simbolismo surge en Francia a finales del siglo XIX es una reacción contra el realismo y el naturalismo, recoge parte del espíritu romántico y trae una experiencia de lo absoluto y un modo intuitivo del conocimiento. Modernismo y generación del 98 son dos tendencias que surgen le la literatura hispánica a finales del siglo XIX con desarrollo en los primeros años del siglo XX expresando la crisis espiritual que se produce en este tiempo. Esta escuela busca separarse de la burguesa y su materialismo por medio de un arte refinado y va en contra de la vulgaridad y lo retorcido de la humanidad, buscando la perfección formal.

Pasando por este buen y extenso recorrido de las escuelas literarias, sus épocas y forma de expresión centrándonos el su gran objetivo y búsqueda de cada movimiento podemos analizar que el la apoca actual se da un poco de cada una, pero se pierde un poco la importancia de la literatura como arte y expresión ayudando al ser humano en su crecimiento personal espiritual y de convivencia.

LAS VANGUARDIAS

1.- Características

El nombre de Literaturas de Vanguardia fue acuñado durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) para designar a una serie de inquietudes artísticas que se sitúan en la “avanzadilla” cultural del momento. El vanguardismo significó uno de los momentos de mayor unidad entre los artistas europeos que se proyectaron hacia la construcción de una nueva cultura y, por tanto, de una nueva sociedad.

Pero el vanguardismo no fue ni mucho menos una tendencia unitaria, sino que estuvo formado por una gran cantidad de movimientos, cada uno de ellos con peculiaridades, intenciones y técnicas propias. Lo que tuvieron en común fue el deseo de crear un arte radicalmente nuevo y que rompiese definitivamente con el realismo.

Pueden señalarse, eso sí, algunas características generales comunes a los diferentes movimientos de la vanguardia:

§   Internacionalismo. Frente al nacionalismo de la literatura anterior, preocupada por la problemática social de cada país, los artistas de vanguardia se consideraron ciudadanos del mundo -del mundo del arte, se entiende- y preocupados por cuestiones universales más que particulares.

§   Antitradicionalismo. Desprecian todo lo heredado de periodos anteriores, tanto en lo referente a temas como a formas de expresión. De esta postura derivan algunos otros caracteres:

- Renuncian por principio a toda ilusión de realidad (base del arte anterior). Intentarán expresar su visión de la vida mediante la deliberada deformación de los objetos naturales. Su relación con la naturaleza no se basará en la imitación sino en la “violación” de la misma.

- Son movimientos de choque que no aspiran a permanecer mucho tiempo sino al continuo cambio. Algunos apenas llegaron a durar unas horas.

- Buscan la originalidad, la individualidad, la diferencia, la novedad. Abren caminos nuevos, de ahí el término “vanguardia”.

- Es un arte intelectual, minoritario y dirigido solamente a aquellos que son capaces de comprenderlo.

- Es un arte fiel a su época y por eso refleja el espíritu de su tiempo: las máquinas, el progreso, la técnica, las diversiones, el deporte, el humor... pero también refleja los aspectos más negativos de la sociedad moderna.

- Es un arte fundamentalmente feo, el primero en acentuar de forma general lo grotesco en nuestra cultura occidental.

- Es un arte deshumanizado, desprovisto de sentimientos y pasiones humanas. El arte se reduce en muchas ocasiones a simple juego formal.

- Busca la espontaneidad, no el trabajo previo y minucioso.

- Su tema principal será la contradicción. Este hecho explica, por ejemplo, que algunos movimientos exalten los valores positivos del mundo moderno (futurismo), mientras que otros se centran en los aspectos negativos (expresionismo o surrealismo).

- El arte de vanguardia se valdrá de dos herramientas principales:

- El humor, porque es útil para desmitificar y desdramatizar

- La metáfora (culto a la imagen), en la que los términos que se comparan tienen poca relación entre sí.

- Libertad absoluta del artista. Libertad llevada hasta el extremo, por ejemplo, de romper con la lógica o con los idiomas conocidos.

- Existencia de una conciencia de grupo dentro de los distintos movimientos, manifestada en una común sensibilidad artística, en la tendencia a la institucionalización de los postulados en manifiestos y en la existencia de órganos de expresión comunes (revistas, exposiciones, reuniones y otras actividades).

- Relación de dependencia entre distintas artes: la pintura invade la lírica, la música se traslada al verso, la letra llega a los cuadros, el pensamiento determina la plástica, etc. En este sentido, tuvo mucha importancia el cine, visto a modo de amalgama de distintas artes: pintura, literatura, escultura, música, novela, teatro. También se advirtió la capacidad del cine para generar mitos nuevos que superasen los ya agotados (Charles Chaplin, Buster Keaton, Greta Garbo, etc.).

2.- Contexto histórico

El cansancio de las distintas tendencias del siglo XIX, especialmente del realismo, provocó en artistas y escritores un deseo de ruptura con el pasado. Pero, por otra parte, la fractura que provocaron los movimientos de vanguardia con respecto al arte anterior estaba íntimamente ligada a los profundos cambios políticos y sociales producidos con la llegada del siglo XX. Entonces una nueva concepción del mundo comenzó a gestarse. Los puntales de lo que había sido la ideología positivista (libre comercio, fe en el progreso, idea de la redención del ser humano por el conocimiento, acceso a una mayor felicidad merced a los avances técnicos y científicos; en definitiva, aquellos elementos en los que se había sustentado la sociedad europea del XIX) se quebraron. El proceso se aceleraría durante la Gran Guerra, cuando los frutos de ese progreso, tan alabado antes, contribuían al horror de la conflagración. A partir de ahí, el "imaginado jardín de la cultura liberal" fue vencido y quedó deshecha la relativa coexistencia pacífica europea de casi un siglo, "desde la batalla de Waterloo hasta la del Somme", en palabras de George Steiner.

Sólo así, tras un proceso traumático en el que la guerra cambia el mapa europeo (para Arnold Hauser, el siglo XX comienza realmente después del conflicto), deshace imperios, provoca revoluciones y propicia el ascenso y triunfo de ideologías totalitarias, se comprende el agitado discurrir del periodo siguiente, que hemos dado en llamar "de entreguerras". Tiempo que coincide precisamente, y no es casualidad, con el momento de mayor actividad de las vanguardias.

Tampoco hay que olvidar que la guerra condicionaría personalmente a muchos de los protagonistas de dichas vanguardias, bien porque la hicieron (André Breton, Louis Aragon, Blaise Cendrars, Bertold Brecht, Ernst Weiss), bien porque murieron en ella o inmediatamente después (Franz Marc, August Macke, August Stramm, Reinhard Sorge, Georg Trakl, Guillaume Apollinaire), bien porque fueron desertores del conflicto, como ocurre con el grupo dadaísta, con Tristan Tzara a la cabeza.

La Guerra agudizó también, y de manera dolorosa, cierta idea de la inutilidad del arte por el arte, modalidad que ya no parecía tener sitio en la vida moderna. Es por eso por lo que una de las labores del creador iba a ser la de ponerse en contra de la lógica y también de la moral, el honor, la religión, la patria o la familia, elementos considerados como convencionalismos de un pasado rechazable desde todos los puntos de vista.

España, pese a la neutralidad oficial, vivió con intensidad un conflicto del que había escapado, aunque no se libraría de la posterior agitación política y social que sacudió Europa como consecuencia de la Revolución rusa. El periodo culminante de las vanguardias coincidió en nuestro país con una nueva fase del reinado de Alfonso XIII, en la que se dio una progresiva descomposición de los partidos dinásticos, agudizada precisamente a partir de 1917, y cuyo exponente más claro, pero no único, fue la huelga revolucionaria de ese mismo año, que puso de manifiesto el distanciamiento entre las que los historiadores llaman la "España oficial" y la "España real". En 1921, el asesinato del presidente Eduardo Dato y el pavoroso desastre militar de Annual, en la guerra de Marruecos, hasta entonces de baja intensidad, aceleraron el fin del "turno pacífico" de partidos en el poder, propiciando la dictadura de Primo de Rivera a partir de 1923.

Todo esto tuvo su reflejo en el mundo de la cultura y del pensamiento. Se tenía conciencia de las causas, de vivir un tiempo nuevo y de que ello afectaba al arte. Se producirá así un cambio de talante que afecta a los más variados órdenes de la vida.

Otro factor importante que influye en el origen y desarrollo de las vanguardias es el referido a los avances tecnológicos. Surgen los diferentes movimientos en un momento de avances vertiginosos -y desconcertantes para el artista- en distintos campos (el cine, la radio, el avión, el rascacielos, el ascensor, el automóvil, nuevas armas de guerra, etc.). Estos avances funcionan como origen de una nueva sensibilidad artística, pero a la vez como inspiración de una nueva iconografía, algo que también ocurre con respecto a la cultura urbana y los nuevos hábitos de vida característicos del siglo XX.

3.- Las Vanguardias en Europa: principales movimientos

Los movimientos de vanguardia fueron fundamentalmente europeos y buena parte de ellos mayoría tuvieron raíz francesa, en la medida en que sus pautas se marcaron desde París, que ya había sido el lugar de origen de anteriores tendencias de carácter renovador, como el Simbolismo el Impresionismo y el Modernismo. En París se gestaron movimientos como el cubismo, el futurismo y el surrealismo. Pese a ello, conviene recordar la existencia de otros grupos que tuvieron su centro de irradiación lejos de esta ciudad, como es el caso del expresionismo , pronto adscrito a Alemania, del dadaísmo del Zurich neutral de la guerra, del rayonismo ruso (síntesis de cubismo, futurismo y orfismo), del imaginismo inglés (también llamado vorticismo , que desarrolla Ezra Pound sobre la base de nuevos ritmos e imágenes bien definidas), sin olvidar otros movimientos más exóticos, como el estridentismo mexicano o el vibracionismo , variante futurista que desarrolló el uruguayo Rafael Barradas en Barcelona. A estos movimientos podríamos añadir otros “ismos”, siguiendo a Guillermo de Torre: superrealismo, purismo, constructivismo, neoplasticismo, abstractivismo, babelismo, cenitismo, simultaneísmo, primitivismo, panlirismo , etc.

3.1.- Futurismo

El futurismo puede considerarse uno de los primeros movimientos de vanguardia. Comenzó en 1909, año en que su fundador, el italiano Marinetti, publicó en París el primer manifiesto definiendo el movimiento. Destacan en él los siguientes rasgos:

-Temas: la velocidad, el riesgo, el peligro, lo moderno, las máquinas, la violencia, los deportes, la guerra, el militarismo, las fábricas, etc.

-Reformas literarias:

• Destrucción absoluta de la sintaxis.

• Sustitución de los signos de puntuación por signos matemáticos y musicales.

• Supresión del YO.

• Primacía de la imaginación sin ataduras de ningún tipo.

• Alteración y juego con la tipografía.

-Espíritu:

• Odio a la inteligencia a favor de la intuición.

• Ruptura con todo lo pasado.

• Espíritu iconoclasta. Ruptura con las convenciones culturales.

• Optimismo y vitalidad.

Se apreció especialmente de este movimiento su talante dinámico y su rebelión frente a los academicismos; sus llamadas al riesgo ("Queremos cantar el amor al peligro, el hábito de la energía y de la temeridad"), muy en la línea de posteriores proclamas de Mussolini animando a los jóvenes a "vivir peligrosamente"; su sentido de la modernidad, entendida como defensa de la velocidad y del maquinismo (este último considerado un instrumento del poder humano); su visión de horizontes y de infinitos; su defensa de lo intuitivo, de la invención; la utilización del humor; sus ataques, en fin, a la moralidad imperante "y a todas las cobardías”.

3.2.- Cubismo

El cubismo en artes plásticas surgió en torno al año 1907 con pintores como Picasso o Braque. El cubismo literario apareció unos años más tarde y su máximo representante sería Apollinaire.

• Descomposición de la realidad y su observación desde diferentes perspectivas.

• Integración de diferentes artes. Esto explicará el género literario del caligrama (pintura + literatura) y el Como rasgos característicos de este movimiento, pueden citarse:

pictórico del collage (pintura + escultura + literatura).

• Pretensión de crear obras de arte con vida propia, independientemente de su parecido con la realidad.

• Eliminación de lo anecdótico y descriptivo.

• Fragmentarismo. El poema se suele convertir en una sucesión de emociones, ideas, anotaciones, etc.

• Espontaneidad. Se niega la elaboración formal posterior de la obra de arte. Se busca lo ilógico.

• Se huye del intelectualismo.

• Los temas tratados serán los propios del mundo del momento, en sus aspectos positivos y negativos. El poeta se ocupará de todo aquello que hiera su sensibilidad.

El paso del cubismo plástico al literario se dio de la mano de autores como Max Jacob, André Salmon, Cendrars, Maurice Raynal o Gertrude Stein, gente toda ella muy cercana a los pintores cubistas y en especial a Picasso. También a través de revistas como Sic, L'Élan, Nord-Sud (referencia a una línea del metro parisino) y Littérature

Pero el artífice fue Guillaume Apollinaire, descubridor de Picasso (Picasso peintre, 1905), quien sistematizó los principales rasgos del cubismo literario, que luego llevaría a la práctica en Alcools (1913), y sobre todo en Calligrammes (1918), conjunto de poemas visuales en los que la linealidad del verso desaparece en favor de una tipografía que recuerda el objeto mencionado, y que tienen en la pintura su modelo. Estos pictogramas fueron el arranque de una poesía experimental que marcó gran parte de la literatura vanguardista. El propio Apollinaire justificaba este proceso: "Los artificios tipográficos llevados muy lejos con gran audacia tienen la ventaja de hacer nacer un lirismo visual que era casi desconocido antes de nuestra época". En todo caso, estamos ante unos poemas hechos para la lectura, incluso para la contemplación, y no para ser escuchados, con todo lo que ello implica de novedoso.

Junto con los caligramas de Apollinaire destacan también los juegos verbales de M. Jacob, los poemas innovadores de Cendrars y los versos y aforismos de Reverdy. A partir de 1920, la presencia de Paul Éluard, Benjamin Péret, Antonin Artaud, Robert Desnos, Valery Larbaud y otros autores que luego destacarían en el surrealismo, añade savia nueva a este movimiento.

3.3.- Dadaísmo

Tiene su origen en Zurich en 1916, durante la Gran Guerra, cuando un grupo de artistas, entre los que se encontraban Hugo Ball, Hans Arp o Richard Huelsenbeck, y a los que después se uniría el poeta rumano Tristan Tzara, iniciaron una serie de sesiones en un bar rebautizado Cabaret Voltaire, con la intención de lanzar, en palabras de Ball, "los más estridentes panfletos […] y para rociar adecuadamente con lejía y burla la hipocresía dominante".

Dada pretendía ser diferente, no conformar un movimiento más. Los dadaístas querían acabar con el arte, bueno o malo, y con la noción misma de literatura. Representaron la negación absoluta. De ahí que su nihilismo acabara en un callejón sin salida. Tzara explicó tardíamente, en 1950, que para comprender muchos de los supuestos del dadaísmo había que imaginarse la situación de unos jóvenes “prisioneros en Suiza” en 1914 y dominados por el rechazo hacia toda forma de civilización moderna, incluido el lenguaje.

El mismo nombre no significaba nada: “Encontré la palabra dadá en el diccionario Larousse”, diría Tzara en su momento, aunque posteriores versiones, suyas y de otros autores, acerca de posibles significados (el primitivismo, el primer sonido que dice el niño, el empezar desde cero, lo que nuestro arte tiene de nuevo …), hayan alcanzado una proyección casi legendaria. En todo caso, de esa primera explicación surgió uno de los puntos básicos del dadaísmo: el azar esgrimido contra la lógica y utilizado como elemento creativo.

Se iniciaba así una protesta poética y artística dirigida contra todo. A partir de ahí surgirían los famosos happennings, que tanto escandalizarían, y la no menos famosa revista Dadá, dirigida por Tzara, quien acabaría convirtiéndose en el líder del grupo.

El Manifiesto Dadá no apareció hasta 1918, momento en el que Tzara entró en contacto con Breton, Aragon, Eluard y Picabia. La categorización de Tzara fue en estos términos: "Protesta con los puños de nuestro ser: Dadá: Abolición de la lógica, danza de los impotentes para crear: Dadá: Chillidos de los colores crispados, entrelazamiento de las contradicciones grotescas y de las inconsecuencias: La Vida”.

De Dadá surgirían elementos utilizados después por los surrealistas, como el gusto por la sorpresa y el escándalo (insultos, violencia, agresión, histrionismo, humor) y el afán experimental, que a su vez procedía del futurismo (Tzara dijo que “el futurismo había muerto de Dadá”).

Se ha señalado que este movimiento contenía más actividades que obras, y que éstas formaban parte del espectáculo, pero es cierto que el dadaísmo dejó los "ready-mades" (término inventado por Duchamp), formados a partir de collages, grabados, esculturas, pinturas, fotomontajes (Man Ray) y todo tipo de objetos que hoy denominaríamos “reciclados” (el famoso urinario y el portabotellas de Duchamp, pero también corsés, periódicos, billetes de tranvía, etc.). También dejó la escritura automática (leían a coro poemas de ese tipo) y los poemas abstractos, basados únicamente en el sonido (es célebre la representación del primer poema fonético abstracto llevada a cabo por Ball, en julio de 1916, cuando disfrazado de objeto móvil recitó en medio de un gran escándalo: “O gadji beri bimba glandridi laula lonni cadori…”). A ello se añade toda suerte de recursos tipográficos y caligráficos, mezcla de tintas, etc.

3.4.- Expresionismo

Los representantes de este movimiento prefirieron hablar más de “postura vital” que de una corriente entendida como tal. En todo caso, el expresionismo se identificó frecuentemente con anticonformismo y sus exponentes fueron vistos como iconoclastas. El movimiento tendría sus momentos estelares durante la segunda década del siglo e inicios de la tercera.

El expresionismo no abstrae geométricamente las formas, como el cubismo, ni es una manifestación situada entre el sueño y la vida, como el surrealismo. El expresionismo, basándose en la intuición, depura, intensifica e interpreta la realidad, pero nunca se aparta totalmente de ella. Y, por supuesto, es absolutamente irracionalista. Entre sus rasgos fundamentales se halla lo que se ha dado en llamar la “poética del grito”, de la que habla el crítico Armando Plebe: "entendida como un abrir los ojos de par en par a los aspectos más alarmantes de la realidad […], parece exigir del artista una expresión angustiada y angustiosa, un grito de alarma". Otra faceta importante es su capacidad para deformar hasta la caricatura, dado que el expresionismo se niega a captar la realidad a través de las huidizas impresiones del momento, estableciendo jerarquías y una "estilización que deriva en deformación", como señaló Gasch. Los expresionistas utilizaron la caricatura, el guiñol, la máscara y, en general, todas aquellas deformaciones y trazos desgarrados que "expresaran" en sí mismos, desdeñando la armonía impuesta por el impresionismo y convirtiéndose en un arte crítico en su búsqueda de nuevas manifestaciones.

Para todo ello la literatura expresionista se sirvió de recursos como el “flujo de conciencia” (que, sin estar especialmente ligado a este movimiento, lo caracterizó en buena medida), el uso de un lenguaje desgarrado, la presencia constante de la muerte, la violencia y la crueldad, la elaboración de personajes abstractos o genéricos, las narraciones fragmentadas; la crítica a la burguesía y la presencia de lo grotesco como medio de representar la naturaleza humana.

Sin lugar a dudas fue Valle-Inclán el ejemplo más destacado en nuestro país entre los autores que se acercaron a ciertas formas del expresionismo, pese a su fama de ser un escritor individualista y poco interesado por lo que se hacía a su alrededor. Un análisis de las obras que se engloban dentro de su teoría del esperpento pone de manifiesto un buen número de coincidencias con la -técnica expresionista. La citada "poética del grito", tiene su eco en la obra de Valle-Inclán, y muy especialmente en Tirano Banderas (1926), novela en la que la denuncia crítica, la violencia, la crueldad, la muerte, la distorsión y la perspectiva deformante, la caricatura, los juegos de luces y sombras, la propia estructura cinematográfica, la presencia del “superhombre al revés”, el desgarro en el lenguaje y el sarcasmo, conforman un mundo literario que entronca directamente con los presupuestos estéticos desarrollados por aquella corriente, por su literatura, por su cine y por su arte.

3.5.- Surrealismo

El surrealismo como movimiento artístico nace en Francia en torno a 1920, aunque probablemente sus mejores manifestaciones se dan en España o proceden de artistas españoles. Su creador fue André Bretón y en torno a él se formó un importante grupo de artistas que residieron en París y que durante algún tiempo siguieron fielmente los dictados de la teoría surrealista: Louis Aragón, Juan Larrea, Luis Buñuel y Salvador Dalí, entre otros.

El surrealismo no pretendió ser solamente una opción artística, sino que quiso ser un movimiento que promoviera la revolución integral, la liberación total del hombre. Pretendió transformar la vida. Esa liberación total que buscan los surrealistas se centra fundamentalmente en dos áreas de la personalidad y de la vida. Por un lado, buscan liberar al ser humano de sus propias represiones. En este aspecto, entroncan con la teoría del psicoanálisis de Freud. Pero también pretendieron una liberación de la represión que sobre el hombre ejerce la sociedad burguesa y su modelo de estado. En esta tendencia, el surrealismo se relacionará con el marxismo.

Para conseguir esa finalidad de liberar al ser humano de las represiones personales y sociales, los surrealistas se valieron de una serie de técnicas concretas, todas ellas buscando la libertad de creación y olvidando la razón:

• Escritura automática

• Ensambladura fortuita de palabras

• Reseña de sueños

• Liberación del lenguaje mediante metáforas, en las que se asocian términos que no tienen relación aparente.

Con ello los surrealistas buscaron llamar la atención no de la razón del lector sino de su inconsciente. Pretendieron provocar acciones, no ser entendidos.

Por todo lo dicho, debe considerarse el surrealismo como un movimiento que rehumaniza el arte deshumanizado de las vanguardias, es la última vanguardia, que cierra un periodo y supone la vuelta a temas existenciales, religiosos y sociales.

Pueden citarse los siguientes rasgos principales de este movimiento, que ha quedado como el más significativo de toda la época vanguardista:

• A diferencia del dadaísmo, no reniega de la realidad, sino que pretende acceder a la esencia última de esa realidad adentrándose en los campos profundos del pensamiento y dejando a éste libre de toda sujeción racional y, en gran medida, al margen de toda preocupación estética o moral.

• Esta nueva apreciación de la realidad lleva a un universo nuevo para el surrealismo: el del subconsciente, donde aquélla se manifiesta en su totalidad, y que es tan importante o más que la vigilia. Esto permite hablar de una “poética del sueño”, capaz de producir obras inquietantes y extrañas, dominadas por la irracionalidad, por la no-lógica y por las técnicas de libre asociación.

• Otra de las bases sobre las que aparentemente se asienta la definición de la actividad primera del surrealismo es la "escritura automática", que es la resultante del poder productivo de las frases que brotan de la mente al aproximarse al sueño. La escritura automática tiene como base el azar, al cual se abandona el poeta, permitiendo que aparezcan libremente ideas, asociaciones y palabras.

• En consonancia con el rechazo de una visión informativa o descriptiva de la realidad, surge el concepto de lo merveilleux. En el Manifiesto surrealista queda patente: "Digámoslo claramente: lo maravilloso es siempre bello, todo lo maravilloso, sea lo que fuere, es bello, e incluso debemos decir que solamente lo maravilloso es bello”. Esto tendrá después su importancia a la hora de formular poéticas como la del "realismo mágico" (concepto aparecido en esos años), o la de “lo real-maravilloso” (elaborada por Carpentier en los años 40), que tienen una evidente deuda contraída con el mundo de las vanguardias, y en especial con el surrealismo.

• Una consecuencia de lo anterior será el interés manifestado por los mitos, entendidos como símbolos. Para Breton, el surrealista es “un portador de llaves” y, por tanto, los mitos son los verdaderos conectores entre lo real y lo suprarreal. Es el paso del subconsciente individual al subconsciente colectivo. A partir de aquí se entiende el interés por el folklore, las leyendas y otras formas de creación colectiva. No es casual que Marcel Raymond destacase el excepcional hallazgo lorquiano de síntesis entre "el giro popular y la visión poética más original" en su De Baudelaire al surrealismo (1933), libro considerado en su momento como un verdadero catálogo del surrealismo.

• Otros recursos destacados serían el uso de imágenes perturbadoras, la presencia de profecías, los sueños, el humor negro y la crueldad (como vías contrarias al sentimentalismo), el satanismo y la alusión a objetos surrealistas.

4.- Las vanguardias en España

España está en consonancia con el resto de Europa en cuanto a la incorporación de los ismos a nuestras letras, siendo el pionero e impulsor Ramón Gómez de la Serna. Según han reconocido diferentes investigadores, por primera vez desde el siglo XVIII, España se abrió a los cuatro vientos y participó con voz propia e inconfundible en las corrientes intelectuales europeas del momento.

En el ambiente literario de la época, proliferan las tertulias y revistas donde el vanguardismo halla acogida o comentario en nuestro país. Entre las tertulias son famosas las del Café de Pombo, presidida por Gómez de la Serna, o la del Café Colonial, en torno a Cansino-Assens. De las muchas revistas que surgieron, en general efímeras, destacan dos: la Revista de Occidente (fundada por Ortega y Gasset en 1923) y La Gaceta Literaria (fundada, en 1927, por Giménez Caballero y Guillermo de Torre).

Las primeras vanguardias llegaron a España a la par que el Armisticio, hacia 1918, siendo Guillermo de Torre el que afianzó aquí el término con su libro Literaturas europeas de vanguardia (1925), por parecerle la denominación más adecuada para expresar su espíritu innovador y por ser la que ofrecía unas connotaciones más belicosas con respecto al arte anterior. La palabra “Vanguardias” alternó también con "Ismos", que Ramón Gómez de la Serna ya había utilizado anteriormente y que después llevaría a su libro homónimo de 1931, lo mismo que haría Juan Eduardo Cirlot en su obra Diccionario de los Ismos. Otro apelativo generalizado entonces fue el de "Arte nuevo", usado por Rafael Cansinos-Assens y por Antonio Espina, este último con ironía ("esto del Arte nuevo es viejo"), para agrupar a futurismo, creacionismo, expresionismo y ultraísmo. En una línea parecida, Ortega y Gasset, nunca al margen de estas cuestiones, manejaba el concepto de "arte joven", con el que también resaltaba la idea de algo nuevo que se estaba fraguando a la par que el siglo.

Existen, en líneas generales, cuatro etapas en el desarrollo del vanguardismo español:

1.- 1908-1918: Primeras manifestaciones de las vanguardias. Destaca la figura de Ramón Gómez de la Serna, quien, en 1909, publica su ensayo-manifiesto El concepto de la nueva literatura.

2.- 1918-1925: Periodo de plenitud de la vanguardia. Nace el ultraísmo, con figuras como Cansinos-Assens o Guillermo de Torre, y el creacionismo, con Huidobro y Gerardo Diego.

3.- 1925-1930: La gran tendencia artística es el surrealismo, que supone una vuelta a las preocupaciones humanas y, por tanto, el principio del fin de la vanguardia.

4.- 1930-1936: Los movimientos de vanguardia van desapareciendo, ante el peso de las urgencias históricas y sociales. La literatura se politiza, se llena de contenidos sociales, de denuncia, y eso no tiene cabida en la vanguardia. El arte ya no se quiere minoritario sino dirigido a la “inmensa mayoría” y con un claro espíritu utilitario.

4.1.- Ultraísmo

Aparece en España en la década de los veinte y es un reflejo en nuestro país del futurismo y del dadaísmo, pero también de la labor vanguardista de Ramón Gómez de la Serna. Sus rasgos característicos son:

• Integración de diferentes artes.

• Sustitución de los signos de puntuación por signos matemáticos.

• Exaltación de las máquinas y del mundo moderno.

• Ruptura de la disposición tipográfica tradicional.

• Renovación de la metáfora (El poema debe ser una sucesión de metáforas, se debe eliminar de la metáfora todo lo sentimental o anecdótico y la metáfora debe relacionar elementos nunca conectados en la realidad).

El movimiento ultraísta ha dejado una producción literaria, aunque escasa, de considerable valor, en varias obras de sus principales creadores: Helices (1923), de G. de Torre; El ala del sur (1926), de P. Garfias; Espejos (1921), de J. Chabás; Poemas póstumos (1924), de J. de Ciria y Escalante, etc.

4.2.- Creacionismo

Este movimiento se inició en París a cargo del poeta chileno Vicente Huidobro y el francés Pierre Reverdy y, en 1918, Huidobro lo dio a conocer en España. Su principal divisa es “hacer un arte que no imite ni traduzca la realidad” (Huidobro), “crear lo que nunca veremos” (G. Diego), es decir, romper con la realidad visible para crear una nueva realidad que tenga sentido por sí misma. Pueden destacarse los siguientes recursos en este movimiento:

• Total, libertad en la elaboración de imágenes.

• Desconexión de los referentes racionales.

• Supresión de puntuación, escritura ideográfica, distintos tipos de letra en un poema.

• Presencia de motivos modernos como el maquinismo y la velocidad.

Obras destacadas dentro del creacionismo son Altazor, de V. Huidobro, Versión celeste, de Juan Larrea e Imagen y Manual de espumas, de G. Diego.

4.3.- El Surrealismo en España

España es posiblemente el país europeo en que la repercusión del surrealismo fue mayor. El movimiento fue conocido tempranamente en nuestro país, al publicar en 1925 la Revista de Occidente la traducción del Manifiesto Surrealista que André Breton había dado a conocer en Francia un año antes. A ello hay que añadir las visitas de Breton a Barcelona en 1922 y de Louis Aragon a la Residencia de Estudiantes de Madrid en 1925 (donde vivían Lorca, Buñuel, Dalí, etc.).

La difusión del surrealismo en España se debe en buena medida al poeta Juan Larrea, a quien puede atribuirse, Según Cernuda, la orientación surrealista de varios poetas del 27. También es fundamental la influencia de Dalí y de Buñuel.

De la producción poética de los autores del 27 en la órbita de este movimiento, deben destacarse Sobre los ángeles, de Alberti, y Poeta en Nueva York, de Lorca, así como buena parte de la obra de V. Aleixandre y L. Cernuda.

Se ha constatado, sin embargo, que, en general, el surrealismo español no es “ortodoxo”, ya que nuestros poetas no llegaron al extremo de la pura creación inconsciente ni practicaron la “escritura automática”. Siempre puede percibirse en sus poemas una intencionada idea creadora como hilo conductor de las mayores audacias

Lo que sí se produce es una liberación de la imagen, desatada de bases lógicas, y con ello un enriquecimiento prodigioso del lenguaje poético.

 

Sinopsis: Calderón Jara Enoch

Docente de Literatura I

IESPP Huaraz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.