viernes, 25 de junio de 2021

BLANCA VARELA

(Lima, Perú, 1926–2009). Estudió Letras y Educación en la Universidad de San Marcos. En 1949, se radicó en París y conoció a Octavio Paz, figura determinante en su carrera literaria. Publicó su primer libro, «Ese puerto existe» en 1959. Luego, en 1963, publicó «Luz de día» y en 1971 «Valses y otras confesiones». Más tarde, en 1978, realizó la primera recopilación fundamental de su escritura en «Canto villano». Obtuvo el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo en el año 2001, el Premio Ciudad de Granada en 2006 y los premios García Lorca y Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2007.


***

De «Ese puerto existe» (1959)

LA LECCIÓN

Como una moneda te apretaré entre mis manos

y todas las puertas cederán

y lo veré todo              

y la sorpresa

no quemará mi lengua

y comprenderé entonces el crecimiento de las plantas

y el cambio de pelaje en las pequeñas crías.

 

Hallaré la señal

y la caída de los astros

me probará la existencia de otros caminos              

y que cada movimiento engendra dos criaturas,

una abatida y otra triunfante,

y en cada mirada morirá la apariencia              

y desnudo y bello

te arrojará la fábrica entre nosotros.

***

De «Luz de día» (1963)

ANTES DEL DÍA

 Dore Ashton

¡Cómo brillan al sol los hijos no nacidos!

      Blanco es el mes de enero, negras las olas que visitan la isla.

      El nido está en lo alto, sobre una piedra segura.

      No habrá que enseñarles ni a nacer ni a morir. ¿Por qué habría de enseñarse tales cosas?

      La vida llegará con avidez y ruido. Conocerán el sol. El mundo será esa claridad que nos pierde; los abismos de sal, la fronda de oscuras esperanzas, el vuelo del solitario que se da alcance a sí mismo.

      Un círculo en el aire para atrapar algo de lo perdido.

      El sueño de ayer, la imagen que se escapa entre dos aguas, que se multiplica y transforma hasta no ser sino el agua misma, el brillo deslumbrante, instantáneo, de los propios deseos.

      Mirada perdida en sí misma que se devuelve y recorre como un desierto familiar.

      Siempre al centro. Encrucijada o astro, efímera explosión de plumas, corazón sin reposo alentando todos los vientos.

     ¡Cómo brillan al sol los hijos no nacidos!

     ¿Qué clase de sueño traerán? Primera estrella destruida, primer dolor, primer grito.

     Golpe contra todo, contra sí mismo. Hacer la luz, aunque cueste la noche, aunque sea la muerte el cielo que se abre y el océano nada más que un abismo creado a ciegas.

     La propia voz respondiéndose con el fracaso de cada ola.

***

De «Valses y otras falsas confesiones» (1972)

EJERCICIOS

I

Un poema

como una gran batalla

me arroja en esta arena

sin más enemigo que yo

yo

y el gran aire de las palabras

II

miente la nube

la luz miente

los ojos

los engañados de siempre

no se cansan de tanta fábula

III

terco azul

ignorancia de estar en la ajena pupila

como dios en la nada

IV

pienso en alas de fuego en música

pero no

no es eso lo que temo

sino el torvo juicio de la luz

 

***

De «Canto villano» (1978)

A LA REALIDAD

y te rendimos diosa

el gran homenaje

el mayor asombro

el bostezo

***

MEDIA VOZ

la lentitud es belleza

copio estas líneas ajenas

respiro

            acepto la luz

bajo el aire ralo de noviembre

bajo la hierba sin color

bajo el cielo cascado y gris

            acepto el duelo

y la fiesta

no he llegado

no llegaré jamás

en el centro de todo está el poema

intacto sol

ineludible noche

sin volver la cabeza


merodeo su luz

                 su sombra

animal de palabras

husmeo su esplendor

su huella

            sus restos

todo para decir

que alguna vez estuve

atenta desarmada      

sola

casi en la muerte

casi en el fuego

***

De «Ejercicios materiales» (1993)

IDEAS ELEVADAS

sobre una escalera

tuve a dios bajo el martillo

combinación divina

el blanco el negro y el rojo de la sangre redentora

recién derramada

el crimen nos salva en estos trances

que nos obligan a trepar hasta el último peldaño

el vértigo nos acerca

la oscuridad nos protege

estamos cada vez más próximos

tenemos la lengua dura los devoradores de dios

de ese dios que crece cada noche

con nuestros pelos y uñas

de ese dios aplastable

perecible

digerible

iluminación o ceguera

clavar una mosca

con un solo golpe de hierro

en la pared más blanca

***

De «El libro de barro» (1993)

La mano de dios es más grande que él mismo.

Su tacto enorme tañe los astros hasta el gemido.

El silencio rasgado en la oscuridad es la presencia de

su carne menguante.

Resplandor difunto siempre allí. Siempre llegando.

Revelación: balbuceo celeste.

Día cerrado es él. Dueño de su mano, más grande que él.

***

Niño come llorando

llora comiendo niño

en animal concierto

el placer y el dolor

hacen al ángel

a dos carrillos músico

***

De «Concierto animal» (1999)

La muerte se escribe sola

una raya negra es una raya blanca

el sol es un agujero en el cielo

la plenitud del ojo

fatigado cabrío

aprende a ver en el doblez

entresaca espulga trilla

estrella casa alga

madre madera mar

se escriben solos

en el hollín de la almohada

trozo de pan en el zaguán

abre la puerta

baja la escalera

el corazón se deshoja

la pobre niña sigue encerrada

en la torre de granizo

el oro el violeta el azul

enrejados

no se borran

no se borran

no se borran.

 

A LO MEJOR ERES TÚ MISMO EL TREN QUE PITA Y SE METE BAJO...

A lo mejor eres tú mismo el tren que pita y se mete bajo

tierra rumbo al infierno o la estrella de chatarra que te

lleva frente a otro muro lleno de espejos y de gestos,

endiablados gestos sin dueño y tú tras ellos, solo, feliz

propietario de una boca escarlata que muge.

Pega el oído a la tierra que insiste en levantarse y respirar.

Acaríciala como si fuera carne, piel humana capaz de

conmoverte, capaz de rechazarte.

Acepta la espera que no siempre hay lugar en el caos.

Acepta la puerta cerrada, el muro cada vez más alto, el

saltito, la imagen que te saca la lengua.

No te trepes sobre los hombros de los fantasmas que es

ridículo caerse de trasero with music in your soul.

 

BODAS

Perdidos en la niebla

el colibrí y su amante.

Dos piedras lanzadas

por el deseo

se encuentran en el aire.

La retama está viva,

arde en la niebla, habitada.

 

ASÍ DEBE SER

Así debe ser el rostro de dios

el cielo rabiosamente cruzado

por nubes grises, violetas

y naranjas

y su voz

el mar de abajo

diciendo siempre lo mismo

tan monótono

tan monótono

como el primer

y el último día.

 

CASA DE CUERVOS

Porque te alimenté con esta realidad

mal cocida

por tantas y tan pobres flores del mal

por este absurdo vuelo a ras de pantano

ego te absolvió de mí

laberinto hijo mío.

 

No es tuya la culpa

ni mía

pobre pequeño mío

del que hice este impecable retrato

forzando la oscuridad del día

párpados de miel

y la mejilla constelada

cerrada a cualquier roce

y la hermosísima distancia

de tu cuerpo

tu náusea es mía

la heredaste como heredan los peces

la asfixia

y el color de tus ojos

es también el color de mi ceguera

bajo el que sombras tejen

sombras y tentaciones

y es mía también la huella

de tu talón estrecho

de arcángel

apenas pasado en la entreabierta ventana

y nuestra

para siempre

la música extranjera

de los cielos batientes

ahora leoncillo

encarnación de mi amor

juegas con mis huesos

y te ocultas entre tu belleza

ciego sordo irredento

casi saciado y libre

con tu sangre que ya no deja lugar

para nada ni nadie

 

Aquí me tienes como siempre

dispuesta a la sorpresa

de tus pasos

a todas las primaveras que inventas

y destruyes

a tenderme nada infinita

sobre el mundo

hierba ceniza peste fuego

a lo que quieras por una mirada tuya

que ilumine mis restos

porque así es este amor

que nada comprende

y nada puede

bebes el filtro y te duermes

en ese abismo lleno de ti

música que no ves

colores dichos

largamente explicados al silencio

mezclados como se mezclan los sueños

hasta ese torpe gris

que es despertar

en la gran palma de dios

calva vacía sin extremos

y allí te encuentras

sola y perdida en tu alma

sin más obstáculo que tu cuerpo

sin más puerta que tu cuerpo

así este amor

uno solo y el mismo

con tantos nombres

que a ninguno responde

y tú mirándome

como si no me conocieras

marchándote

cómo se va la luz del mundo

sin promesas

y otra vez este prado

este prado de negro fuego abandonado

otra vez esta casa vacía

que es mi cuerpo

a donde no has de volver.

 

PUERTO SUPE

Está mi infancia en esta costa,

bajo el cielo tan alto,

cielo como ninguno, cielo,

sombra veloz, nubes de espanto,

oscuro torbellino de alas,

azules casas en el horizonte.

 

Junto a la gran morada sin ventanas,

junto a las vacas ciegas,

junto al turbio licor y al pájaro carnívoro.

 

¡Oh, mar de todos los días,

mar montaña,

boca lluviosa de la costa fría!

 

Allí destruyo con brillantes piedras la casa de mis padres,

allí destruyo la jaula de las aves pequeñas,

destapo las botellas y un humo negro

escapa y tiñe tiernamente el aire y sus jardines.

 

Están mis horas junto al río seco,

entre el polvo y sus hojas palpitantes,

en los ojos ardientes de esta tierra

adonde lanza el mar su blanco dardo.

Una sola estación,

un mismo tiempo de chorreantes dedos

y aliento de pescado.

Toda una larga noche entre la arena.

Amo la costa,

ese espejo muerto en donde el aire gira como loco,

esa ola de fuego que arrasa corredores,

círculos de sombra y cristales perfectos.

 

Aquí en la costa escalo un negro pozo,

voy de la noche hacia la noche honda,

voy hacia el viento que recorre

ciego pupilas luminosas y vacías,

o habito el interior de un fruto muerto,

esa asfixiante seda, ese pesado espacio

poblado de agua y pálidas corolas. En esta costa soy el que despierta entre el follaje de alas pardas,

el que ocupa esa rama vacía, el que no quiere ver la noche.

 

Aquí en la costa tengo raíces,

manos imperfectas,

un lecho ardiente

en donde lloro a solas.


FUENTE

Junto al pozo llegué,

mi ojo pequeño y triste

se hizo hondo, interior.

 

Estuve junto a mí,

llena de mí, ascendente y profunda,

mi alma contra mí,

golpeando mi piel,

hundiéndola en el aire,

hasta el fin.

 

La oscura charca abierta por la luz.

 

Éramos una sola criatura,

perfecta, ilimitada,

sin extremos para que el amor pudiera asirse.

Sin nidos y sin tierra para el mando.

 

CANTO VILLANO

y de pronto la vida

en mi plato de pobre

un magro trozo de celeste cerdo

aquí en mi plato

observarme

observarte

o matar una mosca sin malicia

aniquilar la luz

o hacerla

hacerla

como quien abre los ojos y elige

un cielo rebosante

en el plato vacío

rubens más cebollas

más lágrimas

tantas historias

negros indigeribles milagros

y la estrella de oriente

emparedada

y el hueso del amor

tan roído y tan duro

brillando en otro plato

esta hambre propia

existe

es la gana del alma

que es el cuerpo

es la rosa de grasa

que envejece

en su cielo de carne

mea culpa ojo turbio

mea culpa negro bocado

mea culpa divina náusea

no hay otro aquí

en este plato vacío

sino yo

devorando mis ojos

y los tuyos.

 

LA MUERTE SE ESCRIBE SOLA

La muerte se escribe sola

una raya negra es una raya blanca

el sol es un agujero en el cielo

la plenitud del ojo

fatigado cabrío

aprender a ver en el doblez

entresaca espulga trilla

estrella casa alga

madre madera mar

se escriben solos

en el hollín de la almohada.

Trozo de pan en el zaguán

abre la puerta

baja la escalera

el corazón se deshoja

la pobre niña sigue encerrada

en la torre de granizo

el oro el violeta el azul

enrejados

no se borran

no se borran

no se borran.

 

HOGUERA DE SILENCIO

Hoguera de silencios

crepitar de lamentos

por el camino de la carne

sangre en vilo

se llega al mundo.

 

Así alumbra su blanco la tiniebla

así nace la interminable coda

así la mosca desova en el hilo de luz.

La tierra gira

el ojo de dios no se detiene

qué haríamos pregunto

sin esta enorme oscuridad.

 

MORIR UN DÍA UN POCO MÁS

Morir cada día un poco más

recortarse las uñas

el pelo

los deseos

aprender a pensar en lo pequeño

y en lo inmenso

en las estrellas más lejanas

e inmóviles

en el cielo

manchado como un animal que huye

en el cielo

espantado por mí.

 

JUEGO AMOROSO

Las manos a la altura del aire

a dos o tres centímetros del vacío

no se mirará nada preciso

la polvareda que pasa

el inesperado cortejo de plumas

arrancadas al vuelo

la nubecilla rosada y tonta

que ya no es

el cierraojos y el ábrelos

en la breve opacidad

de una luz que no se ve

y el sueño pies de goma

y azules y brillantes

las estrellas

rientes

párpado sobre párpado

labio contra labio

piel demorada sobre otra

llagada y reluciente

hogueras

eso haremos a solas.

ES FRÍA LA LUZ

Es fría la luz de la memoria

lo apenas entrevisto brilla

con insistencia

gira buscando el casco de botella

o el charco de lluvia.

 

Tras cualquier puerta que se abre

está la luna

tan grande y plana

tan fuera de lugar

como si de un cuadro se tratara

óleo sobre papel

endurecido por el tiempo.

 

Así cayeron en la mente

formas y colores

casualidades

azar que anuda sombras

vuelcos en la negra marmita

donde a borbotones

se cuecen gozo y espanto.

 

Crece el yeso de un cielo

mil veces lastimado

mil veces blanqueado

se borra el mundo y se vuelve

a escribir

hasta el último aliento.

 

Sólo esto

eternidad aparente

mísera astilla de luz en

la entraña

del animal

que apenas estuvo.

 

ASÍ DEBE SER

Así debe ser el rostro de dios

el cielo rabiosamente cruzado

por nubes grises, violetas

y naranjas

y su voz

el mar de abajo

diciendo siempre lo mismo

tan monótono

tan monótono

como el primer

y el último día.

 

A MEDIA VOZ

La lentitud es belleza

copio estas líneas ajenas

respiro

acepto la luz

bajo el aire ralo de noviembre

bajo la hierba

sin color

bajo el cielo cascado

y gris

acepto el duelo y la fiesta

no he llegado

no llegaré jamás

en el centro de todo

está el poema intacto

sol ineludible

noche sin volver la cabeza

merodeo su luz

su sombra animal

de palabras

husmeo su esplendor

su huella

sus restos

todo para decir

que alguna vez

estuve atenta

desarmada

sola casi

en la muerte

casi en el fuego.

 

AQUELLA TORTURADA NUBE PARECÍA TAN FIRME...

V

Aquella torturada nube parecía tan firme,

ambulando,

desgarrando,

chocando con masas de ángeles.

 

Cóncava,

valva de nieve y soledad,

de trajín y música constante,

de arena, de resplandor

y fuga,

desierto etiope

en un tutti de gemidos

y sorpresa.

 

Tan exacta

sobre el laberinto de la pupila,

color perdido

de vieja misiva,

terrible silencio

de quien ha sacudido el aire

y conoce el vado de los sollozos.

Continuaba,

migradora,

llave del torbellino

como una gota pura

preñada de su propia existencia.

 

 A ROSE IS A ROSE

inmóvil devora luz

se abre obscenamente roja

es la detestable perfección

de lo efímero

infesta la poesía

con su arcaico perfume

 

ASÍ SEA

El día queda atrás,

apenas consumido y ya inútil.

Comienza la gran luz,

todas las puertas ceden ante un hombre

dormido,

el tiempo es un árbol que no cesa de crecer.

 

El tiempo,

la gran puerta entreabierta,

el astro que ciega.

 

No es con los ojos que se ve nacer

esa gota de luz que será,

que fue un día.

 

Canta abeja, sin prisa,

recorre el laberinto iluminado,

de fiesta.

 

Respira y canta.

Donde todo se termina abre las alas.

Eres el sol,

el aguijón del alba,

el mar que besa las montañas,

la claridad total,

el sueño.

 

AUVERS-SUR-OISE

Nadie te va a abrir la puerta. Sigue golpeando.

Insiste.

Al otro lado se oye música. No. Es la campanilla del

teléfono.

Te equivocas.

Es un ruido de máquinas, un jadeo eléctrico, chirridos,

latigazos.

No. Es música.

No. Alguien llora muy despacio.

No. Es un alarido agudo, una enorme, altísima lengua que

lame el cielo pálido y vacío.

No. Es un incendio.

 

Todas las riquezas, todas las miserias, todos los hombres,

todas las cosas desaparecen en esa melodía ardiente.

Tú estás solo, al otro lado.

No te quieren dejar entrar.

Busca, rebusca, trepa, chilla. Es inútil.

Sé el gusanito transparente, enroscado, insignificante.

Con tus ojillos mortales dale la vuelta a la manzana, mide

 con tu vientre turbio y caliente su inexpugnable

redondez.

Tú, gusanito, gusaboca, gusaoído, dueño de la muerte y

 de la vida.

No puedes entrar.

Dicen.

 

BODAS

Perdidos en la niebla

el colibrí y su amante.

Dos piedras lanzadas por el deseo

se encuentran en el aire.

La retama está viva,

arde en la niebla,

habitada.

(dedicatoria).

 

CANTO VILLANO

Y de pronto la vida

en mi plato de pobre

un magro trozo de celeste cerdo

aquí en mi plato.

 

Observarme

observarte

o matar una mosca sin malicia

aniquilar la luz

o hacerla.

 

Hacerla

como quien abre los ojos y elige

un cielo rebosante

en el plato vacío.

 

Rubens cebollas lágrimas

más rubens más cebollas

más lágrimas.

 

Tantas historias

negros indigeribles milagros

y la estrella de oriente.

 

Emparedada

y el hueso del amor

tan roído y tan duro

brillando en otro plato.

 

Esta hambre propia

existe

es la gana del alma

que es el cuerpo

 

Es la rosa de grasa

que envejece

en su cielo de carne.

 

Mea culpa ojo turbio

mea culpa negro bocado

mea culpa divina náusea.

 

No hay otro aquí

en este plato vacío

sino yo

devorando mis ojos

y los tuyos.

 

CASA DE CUERVOS

Porque te alimenté con esta realidad

mal cocida

por tantas y tan pobres flores del mal

por este absurdo vuelo a ras de pantano

ego te absolvo de mí

laberinto hijo mío.

 

No es tuya la culpa

ni mía

pobre pequeño mío

del que hice este impecable retrato

forzando la oscuridad del día

párpados de miel

y la mejilla constelada

cerrada a cualquier roce

y la hermosísima distancia

de tu cuerpo

tu náusea es mía

la heredaste como heredan los peces

la asfixia

y el color de tus ojos

es también el color de mi ceguera

bajo el que sombras tejen

sombras y tentaciones

y es mía también la huella

de tu talón estrecho

de arcángel

apenas pasado en la entreabierta ventana

y nuestra

para siempre

la música extranjera

de los cielos batientes

ahora leoncillo

encarnación de mi amor

juegas con mis huesos

y te ocultas entre tu belleza

ciego sordo irredento

casi saciado y libre

con tu sangre que ya no deja lugar

para nada ni nadie

 

Aquí me tienes como siempre

dispuesta a la sorpresa

de tus pasos

a todas las primaveras que inventas

y destruyes

a tenderme -nada infinita-

sobre el mundo

hierba ceniza peste fuego

a lo que quieras por una mirada tuya

que ilumine mis restos

porque así es este amor

que nada comprende

y nada puede

bebes el filtro y te duermes

en ese abismo lleno de ti

música que no ves

colores dichos

largamente explicados al silencio

mezclados como se mezclan los sueños

hasta ese torpe gris

que es despertar

en la gran palma de dios

calva vacía sin extremos

y allí te encuentras

sola y perdida en tu alma

sin más obstáculo que tu cuerpo

sin más puerta que tu cuerpo

así este amor

uno solo y el mismo

con tantos nombres

que a ninguno responde

y tú mirándome

como si no me conocieras

marchándote

cómo se va la luz del mundo

sin promesas

y otra vez este prado

este prado de negro fuego abandonado

otra vez esta casa vacía

que es mi cuerpo

a donde no has de volver.

 

CURRICULUM VITAE

Digamos que ganaste la carrera

y que el premio

era otra carrera

que no bebiste el vino de la victoria

sino tu propia sal

que jamás escuchaste vítores

sino ladridos de perros

y que tu sombra

tu propia sombra

fue tu única

y desleal competidora.

DAMA DE BLANCO

El poema es mi cuerpo

esto la poesía

la carne fatigada

el sueño el sol

atravesando desiertos

los extremos del alma se tocan

y te recuerdo Dickinson

precioso suave fantasma

errando tiempo y distancia

en la boca del otro habitas

caes al aire eres el aire

que golpea con invisible sal

mi frente

los extremos del alma se tocan

se cierran se oye girar la tierra

ese ruido sin luz

arena ciega golpeándonos

así será ojos que fueron boca


que decía manos que se abren

y se cierran vacías

distante en tu ventana

ves al viento pasar

te ves pasar el rostro en llamas

póstuma estrella de verano

y caes hecha pájaro

hecha nieve en la fuente

en la tierra en el olvido

y vuelves con falso nombre de mujer

con tu ropa de invierno

con tu blanca ropa de

invierno

enlutado.

 

DESEOS, PIEDRAS, CIELO A JIRONES...

IV

Deseos, piedras, cielo a jirones,

ni un ave.

Estoy huyendo.

Una nueva montaña,

un río joven, sin ira.

 

Éste es el mundo que amo.

Quiero un cielo veloz,

la mañana distinta, sin colores,

para poner mis ángeles,

mis calles donde siempre hay humo y sorpresa.

DESTIEMPO

I

Se fue el día,

las escamas del sueño giran.

 

Todo desciende,

la noche es el tedio.

 

En el desierto, a oscuras,

temerosa del amor

la ostra llora a solas.

Caen las lívidas hojas de tu frente,

Te alejas, negra burbuja sin destino.

 

Se abren súbitamente mil calles,

arrecifes en llamas

retienen tu cuerpo helado como una lágrima,

nada te hiere,

el coral clava su garra en tu sombra,

tu sangre se desliza, inunda praderas,

salta de las ventanas como un rojo sonido

y todo esto no es sino el otoño.

EJERCICIOS

I

Un poema

como una gran batalla

me arroja en esta arena

sin más enemigo que yo

yo

y el gran aire de las palabras

II

Miente la nube

la luz miente

los ojos

los engañados de siempre

no se cansan de tanta fábula

III

Terco azul

ignorancia de estar en la ajena pupila

como dios en la nada

IV

Pienso en alas de fuego en música

pero no

no es eso lo que temo

sino el torvo juicio de la luz.

 

EL AMOR ES COMO LA MÚSICA...

IX

El amor es como la música,

me devuelve con las manos vacías,

con el tiempo que se enciende de golpe

fuera del paraíso.

Conozco una isla,

mis recuerdos,

y una música futura,

la promesa.

 

Y voy hacia la muerte que no existe,

que se llama horizonte en mi pecho.

Siempre la eternidad a destiempo.

 

EL MAR PLIEGA LAS ALAS AL ATARDECER...

VI

El mar pliega las alas al atardecer,

tú no eres sino una pálida burbuja

navegando al golpe del aliento,

un negro trino,

el sol que sale en el centro del pecho

en mitad de la calle,

un silencio en la música dura

de la ciudad sin límites.

 

Para atravesar ese océano,

ese golpe de luz en la siesta,

no bastaría la eternidad.

 

EL RAYO HA PERFUMADO FEROZMENTE NUESTRA CASA...

II

El rayo ha perfumado ferozmente nuestra casa.

Tenemos sed, tenemos prisa por golpear

con el hueso de una flor en la tiniebla.

Hay un árbol talado en esta historia.

Contemplamos el cielo. No hay señales.

¿Es de día? ¿Es de noche?

Murió la araña que medía el tiempo,

sólo hay un viejo muro y una nueva familia de sombras.

 

EN LO MÁS NEGRO DEL VERANO

El agua de tu rostro

en un rincón del jardín,

el más oscuro del verano,

canta como la luna.

 

Fantasma.

Terrible a mediodía.

A la altura de los lirios

la muerte sonríe.

Sobre una pequeñísima charca,

ojo de dios,

un insecto flota bocarriba.

La miel silba en su vientre

abierto al dedo del estío.

 

Todo canta a la altura de tu rostro

suspendido como una luz eterna

entre la noche y la noche.

 

Canta el pantano,

arden los árboles,

no hay distancia,

no hay tiempo.

 

El verano trae lo perdido,

el mundo es esta calle de fuego

donde todas las rosas caen y vuelven a nacer,

donde los cuerpos se consumen

enlazados para siempre

en lo más negro del verano.

En un rincón del jardín

bajo una piedra canta el verano.

En lo más negro,

en lo más ciego y blanco,

donde todas las rosas caen,

allí flota tu rostro,

fantasma,

terrible a mediodía.

 

ESA FRÍA LUZ DE LA MEMORIA...

Es fría la luz de la memoria

lo apenas entrevisto brilla

con insistencia

gira buscando el casco de botella

o el charco de lluvia

 

tras cualquier puerta que se abre

está la luna

tan grande y plana

tan fuera de lugar

como si de un cuadro se tratara

óleo sobre papel

endurecido por el tiempo

 

así cayeron en la mente

formas y colores

casualidades

azar que anuda sombras

vuelcos en la negra marmita

donde a borbotones

se cuecen gozo y espanto

 

crece el yeso de un cielo

mil veces lastimado

mil veces blanqueado

se borra el mundo y se vuelve

a escribir

hasta el último aliento

 

sólo esto

eternidad aparente

mísera astilla de luz en

la entraña

del animal

que apenas estuvo.

 

ESCENA FINAL

he dejado la puerta entreabierta

soy un animal que no se resigna a morir

 

a eternidad es la oscura bisagra que cede

un pequeño ruido en la noche de la carne

 

soy la isla que avanza sostenida por la muerte

o una ciudad ferozmente cercada por la vida

 

o tal vez no soy nada

sólo el insomnio y la brillante indiferencia de los astros

 

desierto destino

inexorable el sol de los vivos se levanta

reconozco esa puerta

no hay otra

 

hielo primaveral

y una espina de sangre

en el ojo de la rosa.

 

ESTRÉCHAME LAS MANOS...

II

Estréchame las manos,

la única luz que nos queda,

no me dejes olvidada

en la cima de una ola.

Aléjate

 

Aparten ese frío paisaje de cipreses,

escombren esos náufragos que ocultan el horizonte.

La vida es una noticia conmovedora.

Atravieso el desierto,

la terrible fiesta en el centro de un cielo derribado.

Estoy casi olvidando.

 

FUENTE

Junto al pozo llegué,

mi ojo pequeño y triste

se hizo hondo, interior.

 

Estuve junto a mí,

llena de mí, ascendente y profunda,

mi alma contra mí,

golpeando mi piel,

hundiéndola en el aire,

hasta el fin.

 

La oscura charca abierta por la luz.

 

Éramos una sola criatura,

perfecta, ilimitada,

sin extremos para que el amor pudiera asirse.

Sin nidos y sin tierra para el mando

 

HISTORIA

puedes contarme cualquier cosa

creer no es importante

lo que importa es que al aire mueva tus labios

o que tus labios muevan el aire

que fabules tu historia tu cuerpo

a toda hora sin tregua

como una llama que a nada se parece

sino a una llama

 

HOGUERA DE SILENCIOS...

hoguera de silencios

crepitar de lamentos

por el camino de la carne

sangre en vilo

se llega al mundo

 

así alumbra su blanco la tiniebla

así nace la interminable coda

así la mosca desova en el hilo de luz

la tierra gira

el ojo de dios no se detiene

 

qué haríamos pregunto

sin esta enorme oscuridad

 

INVIERNO Y FUGA

Nieve, labios rojos,

una gota de fuego,

un grito que nadie escucha.

 

Éste es el día en que llega

la ácida primavera,

en que es dulce la herida

de estar vivos.

 

Alto horno del cielo,

fulgor de plumas,

adiós que el aire quema

en pleno vuelo.

 

En aire, tierra y cielo,

en mí, en ti,

en nosotros muere el invierno.

 

Diamantino estertor,

irritada claridad,

lágrimas que la luz arrebata y fecunda.

Muerte llena de oro.

 

Todo es posible

en ese activo sueño.

 

JUEGO AMOROSO

Las manos a la altura del aire

a dos o tres centímetros del vacío

no se mirará nada preciso

la polvareda que pasa

el inesperado cortejo de plumas

arrancadas al vuelo

la nubecilla rosada y tonta

que ya no es

el cierraojos y el ábrelos

en la breve opacidad

de una luz que no se ve

y el sueño pies de goma

y azules y brillantes

las estrellas

rientes

párpado sobre párpado

labio contra labio

piel demorada sobre otra

llagada y reluciente

hogueras

eso haremos a solas

 

LA LECCIÓN

Como una moneda te apretaré entre mis manos

y todas las puertas cederán

y lo veré todo

y la sorpresa

no quemará mi lengua

y comprenderé entonces el crecimiento de las plantas

y el cambio de pelaje en las pequeñas crías.

 

Hallaré la señal

y la caída de los astros

me probará la existencia de otros caminos

y que cada movimiento engendra dos criaturas,

una abatida y otra triunfante,

y en cada mirada morirá la apariencia

y desnudo y bello

te arrojará la fábrica entre nosotros.

 

LA MUERTE SE ESCRIBE SOLA...

la muerte se escribe sola

una raya negra es una raya blanca

el sol es un agujero en el cielo

la plenitud del ojo

fatigado cabrío

aprender a ver en el doblez

entresaca espulga trilla

estrella casa alga

madre madera mar

se escriben solos

en el hollín de la almohada

 

trozo de pan en el zaguán

abre la puerta

baja la escalera

el corazón se deshoja

la pobre niña sigue encerrada

en la torre de granizo

el oro el violeta el azul

enrejados

no se borran

no se borran

no se borran

 

LECCIÓN DE ANATOMÍA

más allá del dolor y del placer la carne

inescrutable

balbuceando su lenguaje de sombras y brumosos

colores

 

la carne convertida en paisaje

en tierra en tregua en acontecimiento

en pan inesperado y en miel

en orina en leche en abrasadora sospecha

en océano

en animal castigado

en evidencia y en olvido

 

viendo la carne tan cerrada y distante

me pregunto

qué hace allí la vida simulando

 

el cabello a veces tan cercano

que extravía alojo en su espesura

las bisagras silenciosas cediendo

lagrimeando tornasol

y esa otra fronda inexplorada

en donde el tacto confunde

el día con la noche

fresca hermosa muerte a la mitad del lecho

donde los miembros mutilados retoñan

mientras la lengua gira como una estrella

flor de carne carnívora

entre los dientes de carbón

 

ah la voz gangosa entrecortada dulcísima del amor

saciándote saciándose saboreando el ciego bocado

 

los mondos los frágiles huesecillos del amor

ese fracaso esa hambre

esa tristeza futura

como el cielo de una jaula

la tierra gira

la carne permanece

cambia el paisaje

las horas se deshojan

es el mismo río que se aleja o se acerca

tedioso espejo con la misma gastada luna de yeso

que se esponja hasta llenar el horizonte

con su roñosa palidez

 

merodean las bestias del amor en esa ruina

florece la gangrena del amor

todavía se agitan las tenazas elásticas

los pliegues insondables laten

 

reino de ventosas nacaradas

osario de mínimos pájaros

 

primavera de suaves gusanos agrios

como la bilis materna

 

más allá del dolor y del placer

la negra estirpe

el rojo prestigio

la mortal victoria de la carne.

 

MALEVITCH EN SU VENTANA

1

Ah mon maitre

me has engañado como el sol a sus criaturas

prometiéndome un día eterno todos los días

 

de lo inexacto me alimento

y toda el agua de los cielos es incapaz de lavar

esta ínfima y rebelde herida de tiempo que soy

 

polvo rebelde sí

con los cabellos de polvo desordenado

para siempre jamás por un peregrino pensamiento

persigo toda sagrada inexactitud

 

suave violencia del sueño

palabra escrita palabra borrada

palabra desterrada

voz arrojada del paraíso

catástrofe en el cielo de la página

hinchada de silencios

 

aquí el ojo comienza a desteñirse

a no ser

y la voz se quiebra inaudita

(alguien ha perdido definitivamente su balsa)

a la deriva sobre el océano

sopla el viento de la indiferencia

por la puerta entreabierta llega la aurora

más silenciosa y pálida que nunca

 

es el día sobreviviente con su carreta vacía

sigue brillando la lámpara penitente

pero no creo en su luz

ni compro la muerte con nombre de pez

ni es cierto que bajo su escama mortecina

dios nos contempla

2

sí señores

este es otro día inevitable

en que me alimento de lo inexacto

de la monstruosa fruta que aletea

de la huella en el aire

del recuerdo

del azogue perdido en alguna alcantarilla

de lo irrecuperable que se acumula y agiganta

en afiebrados cristales

y cruza el aire como una llama

recién nacida

flamante cuerpo en pugna con el sol

la farsa diaria desaparece tras una mano

que enciende y apaga a voluntad

su propia luz

penitente claridad

arde el oscuro aceite de la conciencia

sobre esta mesa que es todo el mundo

 

al otro lado de la ventana

alguien ha resuelto el enigma

para entrar en la vida basta una puerta

el otro lado sigue igual

nada que la luz no atraviese y oculte

nada que no sea la antigua y sagrada inexactitud

que golpea maderos bate alas

he incendia gargantas y corazones

3

hoy me despierta

con su delgado resplandor abstracto la esperanza

la oscuridad del naufragio

se escapa como un gato por la ventana

y alguien vuelve

alguien vuelve desvelado y sin prisa

con un pequeño rectángulo de eternidad entre las manos.

 

MÁSCARA DE ALGÚN DIOS

Frente a mí ese rostro lunar.

Nariz de plata, pájaros en la frente.

 

¿Pájaros en la frente?

Y luego hay rojo

y todo lo que la tierra olvida.

Humedad con poderes de fuego

floreciendo tras las negras pestañas.

Un rostro en la pared.

Detrás del muro, más allá de toda voluntad,

más lejos todavía que mirar y callar:

¿qué?

 

¿Siempre hay algo que romper, abolir o temer?

¿Y al otro lado? ¿Al revés?

 

Vuela la mano, nace la ínea,

vibrante destino, negro destino.

Por un instante la melodía es clara,

parece eterna la tarde,

purísima la sombra del cielo.

 

Vuelvo otra vez. Pregunto.

Tal vez ese silencio dice algo,

es una inmensa letra que nos nombra y contiene

en su aire profundo.

Tal vez la muerte detrás de esa sonrisa

sea amor, un gigantesco amor

en cuyo centro ardemos.

 

Tal vez el otro lado existe

y es también la mirada

y todo esto es lo otro

y aquello esto

y somos una forma que cambia con la luz

hasta ser sólo luz, sólo sombra.

 

MONSIEUR MONOD NO SABE CANTAR

Querido mío

te recuerdo como la mejor canción

esa apoteosis de gallos y estrellas que ya no eres

que ya no soy que ya no seremos

y sin embargo muy bien sabemos ambos

que hablo por la boca pintada del silencio

con agonía de mosca

al final del verano

y por todas las puertas mal cerradas

conjurando o llamando ese viento alevoso de la memoria

ese disco rayado antes de usarse

teñido según el humor del tiempo

y sus viejas enfermedades

o de rojo

o de negro

como un rey en desgracia frente al espejo

el día de la víspera

y mañana y pasado y siempre.

 

Noche que te precipitas

(así debe decir la canción)

cargada de presagios

perra insaciable ( un peu fort)

madre espléndida (plus doux)

paridora y descalza siempre

para no ser oída por el necio que en ti cree

para mejor aplastar el corazón

del desvelado

que se atreve a oír el arrastrado paso

de la vida

a la muerte

un cuesco de zancudo un torrente de plumas

una tempestad en un vaso de vino

un tango

 

el orden altera el producto

error del maquinista

podrida técnica seguir viviendo tu historia

al revés como en el cine

un sueño grueso

y misterioso que se adelgaza

the end is the beginning

una lucecita vacilante como la esperanza

color claro de huevo

con olor a pescado y mala leche

oscura boca de lobo que te lleva

de Cluny al Parque Salazar

tapiz rodante tan veloz y tan negro

que ya no sabes

si eres o te haces el vivo

o el muerto

y sí una flor de hierro

como un último bocado torcido y sucio y lento

para mejor devorarte.

 

Querido mío

adoro todo lo que no es mío

tú, por ejemplo

con tu piel de asno sobre el alma

y esas alas de cera que te regalé

y que jamás te atreviste a usar

no sabes cómo me arrepiento de mis virtudes

ya no sé qué hacer con mi colección de ganzúas

y mentiras

con mi indecencia de niño que debe terminar este cuento

ahora ya es tarde

porque el recuerdo como las canciones

la peor la que quieras la única

no resiste otra página en blanco

y no tiene sentido que yo esté aquí

destruyendo

lo que no existe.

 

Querido mío

a pesar de eso

todo sigue igual

el cosquilleo filosófico después de la ducha

el café frío el cigarrillo amargo el Cieno Verde

en el Montecarlo

sigue apta para toda la vida perdurable

intacta la estupidez de las nubes

intacta la obscenidad de los geranios

intacta la vergüenza del ajo

los gorrioncitos cagándose divinamente en pleno cielo

de abril

Mandrake criando conejos en algún círculo

del infierno

y siempre la patita de cangrejo atrapada

en la trampa del ser

o del no ser

o de no quiero esto sino lo otro

tú sabes

esas cosas que nos suceden

y que deben olvidarse para que existan

verbigracia la mano con alas

y sin mano

la historia del canguro -aquella de la bolsa o la vida-

o la del capitán encerrado en la botella

para siempre vacía

y el vientre vacío, pero con alas

y sin vientre

tú sabes

la pasión   

la obsesión

la poesía   

la prosa

el sexo      

el éxito

o viceversa

el vacío congénito

el huevecillo moteado

entre millones y millones de huevecillos moteados

tú y yo

you and me

toi et moi

tea for two en la inmensidad del silencio

en el mar intemporal

en el horizonte de la historia

porque ácido ribonucleico somos

pero ácido ribonucleico enamorado siempre.

 

NADIE NOS DICE CÓMO...

Nadie nos dice cómo

voltear la cara contra la pared

y morirnos sencillamente

así como lo hicieron el gato

o el perro de la casa

o el elefante

que caminó en pos de su agonía

como quien va

a una impostergable ceremonia

batiendo orejas

al compás

del cadencioso resuello

de su trompa

sólo en el reino animal

hay ejemplares de tal

comportamiento

cambiar el paso

acercarse

y oler lo ya vivido

y dar la vuelta

sencillamente

dar la vuelta

 

NADIE SABE DE MIS COSAS

(dedicatoria)

1

A ti capaz de desaparecer

de ser atormentado por el fuego

luminoso opaco ruin divino.

 

A ti

fantasma de cada hora

mil veces muerto recién nacido siempre

a ti capaz de hacer girar la llave

de inventar el sol en un cuarto vacío.

 

A ti ahogado en un océano de semejanza

náufrago de cada mañana

esclavo propietario de zapatos periódicos

algunos libros

tal vez padre o hijo

guardián de resecos jardines de aves de paso.

 

A ti

observador de la tarde

infatigable lector del reloj del sueño

de la fatiga del tedio de la esposa

a nadie sino a ti.

2

(Cualquier hora del día)

En una hoguera extinguida

esa mujer sacrificada

cerraba los ojos y nos negaba la dicha de su agonía.

3

Y un perro una gota de lluvia una familia de paseo

como en un cuadro entraban para siempre en la memoria

una vuelta de tuerca y otra y otra un peldaño que cruje

siempre a la misma altura de la oscuridad

la dicha puede ser este brebaje oscuro el neón de las cinco

de la tarde la más esplendorosa verdad

así casi ciegos encontrando generosa como nadie la miseria

cruzando el muro invisibles

manos tan pálidas no han existido jamás en otras manos

ni tanto calor en tanto frío ni ojos tan llenos de otros

ojos contemplaron la tarde

y frente al mar negra ruina y portentosos círculos de

bruma

rodeándonos

y el rojo lengua río perro mosca y la tarde la reina de

desnudos

malvados brazos en su balcón de ceniza.

4

(Noche y descontento)

Pitada cruel canción de ciego

la noche comienza a respirar

todo se aleja

todo se pierde.

 

Cárcel cine amarilla luna de farmacia

a las ocho a las nueve a las diez

convertido en un fantasma cruel besas a mil mujeres

acaricias sus senos para los otros

me das asco

y es esta náusea lo mejor de mi vida.

5

(Conversaciones insidiosas)

Alguien dice tu nombre

-es un libro interesante y habla de un héroe

anónimo por cierto

hay una estrella azul al fondo de mi vaso

inagotable estrella

debe brillar en tus ojos cada vez que la miro

cómo debes reír para los otros

tú cordero disfrazado de cordero

tú lobo a solas

tú atrozmente niño

-los bellos pensamientos señores

no ocultan el perfume de la carne

hemos de transpirar en los museos como bestias

sumisas bestias en su rincón de terciopelo

-Picasso por ejemplo...

6

(Tell me the truth)

Dime

¿Durará este asombro?

¿Esta letra carnal

loco círculo de dolor atado al labio

esta diaria catástrofe

esta maloliente dorada callejuela sin comienzo ni fin

este mercado donde la muerte enjoya las esquinas

con plata corrompida y estériles estrellas?

7

Hila su imposible claridad nuevamente la envenenada

sonrisa solar

¿sientes el divino salivazo sobre la bestia sientes el

hedor de la rosa sientes mi corazón sobre el tuyo?

más tarde será tarde cuando la soledad invente lo mejor

nuevamente tus labios tus ojos las ruinas de tus caricias

el mar de mi pecho

la soledad «estrella de mis noches»

nadie sabe de mis cosas

8

(Pobres matemáticas)

Cuando nada quede de ti y de mí

habrá agua y sol

y un día que abra las puertas más secretas

más oscuras más tristes

y ventanas vivas como grandes ojos

despiertos sobre la dicha

y no habrá sido en vano que tú y yo

sólo hayamos pensado lo que otros hacen

porque alguien tiene que pensar la vida.

 

PALABRAS PARA UN CANTO

¿Cómo fue ayer aquí?

Sólo hemos alcanzado estos restos,

el vaso que ilumina con su lejano y obstinado silencio,

el pájaro herido en el esmalte al alcanzar el fruto.

 

Llegamos con la puntual indiferencia del nuevo día

saltando sobre la desgracia con precisión de atletas.

Hemos dormido bajo las estrellas

hemos perdido el tiempo.

 

ESAS SON LAS PALABRAS DEL CANTO.

¿Cómo fue ayer aquí?

No hablemos de dolor entre ruinas.

Es más que la palabra,

en el aire de todas las palabras,

el aliento humano hecho golpe en la piedra,

sangre en la tierra,

color en el vacío.

 

Yace aquí,

entre tumbas sin nombre,

escrito en el harapo deslumbrante,

roja estrella en el fondo del cántaro.

 

Por el mismo camino del árbol y la nube,

ambulando en el círculo roído por la luz y el tiempo.

¿De qué perdida claridad venimos?

 

PERSONA

El querido animal

cuyos huesos son un recuerdo

una señal en el aire

jamás tuvo sombra ni lugar

 

Desde la cabeza de un alfiler

pensaba

él era el brillo ínfimo

el grano de tierra sobre el grano

de tierra

el autoeclipse

el querido animal

jamás cesa de pasar

me da la vuelta

 

POEMA

Hoy estás en los brazos

de mi feroz imaginación

brazos que han matado

brazos con que tapo mis ojos

con un gesto de lobo

para buscarte un hogar

un lento y suave infierno

donde todo calor

provenga

de una furtiva lágrima

oh líquido mundillo

oh jadeante fantasma

no eres

sino el ojo que estalla

y que deja caer

como si no ocurriera

sus mejores colores

en mi entraña

ojo que hociquea

que peino con la más pura saliva

aquí en mis brazos

entre mis torpes alas de mamífero

la muy compuesta y perdurable nada

para siempre te guarde

y el buen mal ojo salta

y se eleva en el oscuro cielo de mi lecho

y ese cielo

es el marco impreciso de una frente

que ya no reconozco

esa sombra ese objeto esa cosa

con boca con nariz y con oídos

Porque ya no eres un ángel sino un hombre solo sobre dos...

Porque ya no eres un ángel sino un hombre solo sobre dos

pies cansados sobre esta tierra que gira y es terriblemente

 joven todas las mañanas.

Porque sólo tú sabes que hay música, jadeos, incendios,

máquinas que escupen verdades y mentiras a los cuatro

vientos, vientos que te empujan al otro lado, a tu hueco

en el vacío, a la informe felicidad del ojo ciego, del oído

sordo, de la muda lengua, del muñón angélico.

Porque tú gusano, ave, simio, viajero, lo único que no sabes

es morir ni creer en la muerte, ni aceptar que eres tú

mismo tu vientre turbio y caliente, tu lengua colorada,

tus lágrimas y esa música loca que se escapa de tu oreja

desgarrada.

 

SECRETO DE FAMILIA

Soñé con un perro

con un perro desollado

cantaba su cuerpo su cuerpo rojo silbaba

pregunté al otro

al que apaga la luz al carnicero

qué ha sucedido

por qué estamos a oscuras.

Es un sueño estás sola

no hay otro

la luz no existe

tú eres el perro tú eres la flor que ladra

afila dulcemente tu lengua

tu dulce negra lengua de cuatro patas.

La piel del hombre se quema con el sueño

arde desaparece la piel humana

sólo la roja pulpa del can es limpia

la verdadera luz habita su legaña

tú eres el perro

tú eres el desollado can de cada noche

sueña contigo misma y basta

 

SIN FECHA

    a Kafka

Suficientes razones, suficientes razones para colocar primero

un pie y luego otro.

Bajo ellos, no más grande que ellos ni más pequeña, la

inevitable sombra que se adelanta y voltea la esquina, a

tientas.

Suficientes razones, suficientes razones para desandar,

descaer, desvolar.

Suficientes razones para mirar por la ventana. Para observar

la mano que cuenta a oscuras los dedos de otra mano.

 

Poderosas razones para antes y después. Poderosas razones

durante.

La hoja de afeitar enmohecida es el límite.

Lasciate ogni speranza voi ch'entrate.

No se retorna de ningún lugar. Y la regla torcida lo confirma

sobre el aire totalmente recto, como un cadáver.

Y hay otras.

Palidez, sobresalto, algo de náusea.

Misterioso, obsceno chasquido del vientre que canta lo que tno sabe.

La luz a pleno cuerpo, como un portazo. Adentro y afuera.

No se sabe dónde.

Y las demás. ¿Existen?

Infinitas para la duda, evidentes para la sospecha.

Dejarse arrastrar contra la corriente, como un perro.

Aprender a caminar sobre la viga podrida.

En la punta de los pies. Sobre la propia sombra.

No más grande que ellos ni más pequeña.

 

Uno, dos, uno, dos, uno, dos, uno.

Uno atrás, otro adelante.

Contra la pared, boca abajo, en un rincón.

Temblando, con un lívido resplandor bajo los pies, no más

grande que ellos ni más pequeño.

Tal vez, tal vez la estancada eternidad que algún alma

inocente confunde con su propio excremento.

 

Malolientes razones en la boca del túnel.

Y a la salida.

A la postre tantas razones como cuellos existen.

 

Defenderse del incendio con un hacha. Del demonio con

            un hacha, de dios con un hacha.

Del espíritu y la carne con un hacha.

 

No habrá testigos.

Se nos ha advertido que el cielo es mudo.

 

A la más se escribirá, se borrará. Será olvidado.

Y ya no existirán razones suficientes para volver a colocar

             un pie y luego el otro.

No obstante, bajo ellos, no más grande que ellos ni más

             pequeña, la inevitable sombra se adelantará.

Y volteará la misma esquina. A tientas.

 

SUPUESTOS

el deseo es un lugar que se abandona

la verdad desaparece con la luz

corre-ve-y-dile

es tan aguda la voz del deseo

que es imposible oírla

es tan callada la voz de la verdad

que es imposible oírla

 

calor de fuego ido

seno de estuco

vientre de piedra

ojos de agua estancada

eso eres

 

me arrodillo y en tu nombre

cuento los dedos de mi mano derecha

que te escribe

 

me aferro a ti

me desgarra tu garfio carnicero

de arriba abajo me abre como a una res

y estos dedos recién contados

te atraviesan en el aire y te tocan

y suenas suenas suenas

gran badajo

en el sagrado vacío de mi cráneo.

TAL VEZ EN PRIMAVERA...

Tal vez en primavera.

Deja que pase está sucia estación de hollín y lágrimas hipócritas.

Hazte fuerte. Guarda miga sobre miga. Haz una fortaleza de toda la corrupción y el dolor.

Llegado el tiempo tendrás alas y un rabo fuerte de toro o de elefante para liquidar todas las dudas, todas las moscas, todas las desgracias.

Baja del árbol.

Mírate en el agua. Aprende a odiarte como a ti mismo.

Eres tú. Rudo, pelado, primero en cuatro patas, luego en dos, después en ninguna.

Arrástrate hasta el muro, escucha la música entre las piedrecitas.

Llámalas siglos, huesos, cebollas.

Da lo mismo.

Las palabras, los nombres, no tienen importancia.

Escucha la música. Sólo la música.

TODA LA PALIDEZ INEXPLICABLE ES EL RECUERDO...

VII

Toda la palidez inexplicable es el recuerdo.

Travesía de muralla a muralla,

el abismo es el párpado,

allí naufraga el mundo

arrasado por una lágrima.

 

ÚLTIMO POEMA DE JUNIO

Pienso en esa flor que se enciende en mi cuerpo. La

hermosa, la violenta flor del ridículo. Pétalo de carne

 y hueso. ¿Pétalos? ¿Flores?

Preciosismo bien vestido,

muerto de hambre, va de retro.

 

Se trata simplemente de heridas congénitas y

felizmente mortales.

Luz alta. Bermellón súbito bajo el que despiertas

de pie, caminando a ninguna parte. Pies, absurdas

criaturas sin ojos. No se parecen sino a otros pies.

Y además estas manos y estos dientes, para mostrar-

los estúpidamente sin haber aprendido nada de ellos.

 

Y encima de todo y todas las cosas, sobre tu propia

cabeza, la aterciopelada corona del escarnio: un som-

brero de fiesta, inglés y alto, listo para saludar lo

invisible.

Rojos, divinos, celestes rojos de mi sangre y de mi

corazón. Siena, cadmio, magenta, púrpuras, carmi-

nes, cinabrios. Peligrosos, envenenados círculos de

fuego irreconciliable.

 

¿Adónde te conducen? ¿A la vida o a la muerte?

¿Al único sueño?

La flor de sangre sobre el sombrero de fiesta (inglés

y alto) es una falsa noticia.

 

Revelación. Soy tu hija, tu agónica niña, flamante

y negra como una aguja que atraviesa un collar de

ojos recién abiertos. Todos míos, todos ciegos, todos

creados en un abrir y cerrar de ojos.

El dolor es una maravillosa cerradura.

 

Arte negra: mirar sin ser visto a quien nos mira

mirar.

Arte blanca: cerrar los ojos y vernos.

 

Ver: cerrar los ojos.

Abrir los ojos: dormir.

Facilidades de la noche y de la palabra. Obscenidades

de la luz y del tiempo.

 

Y así, la flor que fue grande y violenta se deshoja y

el otoño es una torpe caricia que mutila el rostro

más amado.

 

Fuera, fuera ojos, nariz y boca. Y en polvo te con-

viertes y, a veces, en imprudente y oscuro recuerdo.

 

Dulce animal, tiernísima bestia que te repliegas en

el olvido para asaltarme siempre. Eres la esfinge

que finge, que sueña en voz alta, que me despierta.

  

UNA VENTANA

Vuelvo a contar mis dedos.

(La flor helada, la desconocida cabeza

que me acecha se

 descuelga y da voces.)

Yo miro las paredes y sus frutos redondos y veloces,

hago cálculos, sumo piedras, cenizas, nubes

y árboles que persiguen a los hombres

y perlas arrancadas de malignos estanques

o de negros pulmones sepultados

y horriblemente vivos.

 

La araña que desciende a paso humano me conoce,

dueña es de un rincón de mi rostro,

allá anida, allí canta hinchada y dulce

entre su seda verde y sus racimos.

Afuera, región donde la noche crece,

yo le temo,

donde la noche crece

y cae en gruesas gotas,

en mortales relámpagos.

Afuera, el pesado aliento del buey,

la vieja fiebre de alas rojas,

la noche que cae

como un resorte oscuro sobre un pecho. 

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